Familia y aborto, vistos desde la economía

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Es una evidencia que el problema más grave que tiene planteado España es el de la baja natalidad, que tiene como consecuencias la futura pérdida del número necesario de personas en edad de trabajar y la quiebra de la Seguridad Social.

Son ya abrumadores y reiterados los estudios, tanto producidos en España como por organismos internacionales, que señalan que la situación en nuestro país será, a partir del 2015 y sobre todo del 2020, una de las más graves de Europa, con un progresivo e incesante empeoramiento.

A todo esto hay que añadir el hecho de que si la crisis económica en la que estamos entrando se alarga, el problema se multiplicará porque el crecimiento de los parados tendrá graves consecuencias sobre el presupuesto del estado y los ingresos a la Seguridad Social. Nos podríamos encontrar en el inicio de una pendiente de muy larga duración y difícil salida, si se baja de las declaraciones generales y altisonantes al análisis concreto de los componentes económicos.

A pesar de todo ello, España empeora cada vez más en sus políticas de apoyo a la familia. De vez en cuando el gobierno socialista –ahora mismo frente a las elecciones- se siente en la necesidad de otorgar algunas migajas. Pero estas son tan miserables que no consiguen cambiar ni una décima nuestra penosa situación.

Estamos a la cola de Europa-15, ya incluso por debajo de Portugal, en ayudas por hijo. Por debajo nuestro solamente quedan los países del Este, muchísimo más pobres, con la excepción de Hungría que ofrece más que el racanismo gubernamental.

Pero no se trata solo de dinero, en las semanas de baja maternal que se otorgan por el nacimiento del hijo también ocupamos un pésimo lugar. Incluso los países recién llegados a la UE, como Polonia, Hungría, Eslovaquia, Chequia o Bulgaria, ofrecen más tiempo de baja maternal que España.

Todo esto contrasta con el empecinamiento para fomentar el aborto. Es como si este gobierno, y la parte del país que pueda apoyarlo, hubiera perdido aquello que es más elemental en los seres vivos, el simple instinto de supervivencia. Todo señala en la misma dirección: lo políticamente correcto y, por consiguiente lo que fomenta el gobierno, es la autoextinción.

Los abortos ya significan en las cifras oficiales el 21% de los nacimientos, con la posibilidad de que la cifra real sea sensiblemente superior. Muy pronto –solo con datos del Ministerio de Sanidad- los abortos significarán uno de cada tres nacimientos. Esto para un país que tiene un volumen de nacimientos que son menos de la mitad de los que necesitaría para mantenerse, es un suicidio. También económico porque toda esta gente que deja de nacer significa una pérdida extraordinaria en términos de generación de renta y de pérdida de cuotas de la Seguridad Social.

Precisamente el Instituto de Estudios del Capital Social de la Universitat Abat Oliba CEU está terminando un estudio estrictamente económico de esta cuestión. Sus resultados abrirán probablemente un enfoque adicional de cómo tratar el aborto, sin duda subsidiario de lo fundamental que es la defensa de los derechos del no nacido, pero importante en el sentido que aporta argumentos que incluso desde la perspectiva más acérrimamente contraria a aquellos derechos no podrá ser discutida.

El aborto es ya un cáncer económico que de no remediarlo va a acabar por destruir el meollo económico de nuestro país: su capital humano. 

FUENTE: ForumLibertas

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Una respuesta

  1. La sociedad es un ser vivo que enferma cuando alguna de sus partes se deteriora.
    Las pensiones dependen, claramente, de la población activa que se nutre de los que van naciendo.
    La disminución de la natalidad junto con el aborto es un problema de primera magnitud que este gobierno y los anteriores no han sido capaces de vislumbrar pues de otra forma no se explica que no se hayan tomado serias medidas para fomentar la natalidad e impedir con medidas de ayuda, facilitando la adopción, etc., el aborto. Al contrario este gobierno pretende aumentar el número de abortos lo que deja anticuado el espléndido estudio “EL IMPACTO ECONÓMICO DEL ABORTO” dirigido por Josep Miró i Ardèvol (Universitat Abad Oliva CEU) que se basa en el estudio del valor económico del capital humano que se destruye con el aborto. Evidentemente si la nueva ley del aborto se lleva finalmente a aprobar las proyecciones de futuro que realiza se quedarían cortas ya que la incidencia económica del aborto sería mucho mayor.

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