Benedicto XVI reza en la Zona Cero de Nueva York por la paz en un mundo violento

Benedicto XVI comenzó su último día en los Estados Unidos, el domingo 20 de abril, rezando en la Zona Cero. Junto al cráter desde el que se elevaban las Torres Gemelas abatidas el 11 de septiembre de 2001, saludó a supervivientes y a seres queridos de las víctimas.

En su solemne visita, imploró a Dios que conceda «paz a nuestro violento mundo: paz en los corazones de todos los hombres y mujeres y paz entre las naciones de la tierra».

El Papa llegó a en papamóvil en una mañana nublada y fría. El último tramo hasta la roca virgen, desde la que se alzaba la Torre Norte, lo recorrió caminando, y se arrodilló para recogerse unos momentos en oración. Luego encendió un cirio y rezó una oración por las victimas y los mismos terroristas.

El obispo de Roma imploró «la luz y la paz eternas a todos los que murieron aquí, a los que heroicamente acudieron los primeros, nuestros bomberos, policías, servicios de emergencia y las autoridades del puerto, y a todos los hombres y mujeres inocentes que fueron víctimas de esta tragedia simplemente porque vinieron aquí para cumplir con su deber».

Pidió al Señor cure a los que quedaron heridos o enfermos en los atentados y que alivie «el dolor de las familias que todavía sufren» y que consuele «a todos los que han perdido a sus seres queridos en esta tragedia».

«Dales fortaleza para seguir viviendo con valentía y esperanza», extendiendo su plegaria a cuantos murieron, resultaron heridos o sufrieron pérdidas ese mismo día en el Pentágono y en Shanskville, Pennsylvania.

«Nuestros corazones se unen a los suyos, mientras nuestras oraciones abrazan su dolor y sufrimiento», concluyó.

La oración del Papa abarcó también a los terroristas: «Lleva por tu senda del amor a aquellos cuyas mentes y corazones están nublados por el odio».

«Dios de comprensión, abrumados por la magnitud de esta tragedia, buscamos tu luz y tu guía cuando nos enfrentamos con hechos tan terribles como éste. Haz que aquellos cuyas vidas fueron salvadas vivan de manera que las vidas perdidas aquí no lo hayan sido en vano».

Y concluyó: «Confórtanos y consuélanos, fortalécenos en la esperanza, y danos la sabiduría y el coraje para trabajar incansablemente por un mundo en el que la verdadera paz y el amor reinen entre las naciones y en los corazones de todos».

Tras recitar la oración, el Papa saludó a 24 personas en representación de quienes prestaron ayuda a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre (bomberos, policía, protección civil), de los heridos, y de los familiares de las víctimas.

Acompañado por el cardenal Edward Egan, arzobispo de Nueva York, fue acogido por el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg; el gobernador de Nueva York, David A. Paterson; y el gobernador de Nueva Jersey, John Corzine.

FUENTE: ZENIT.

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