El saber al instante: los libros engendrados en Internet

Cuando T.S. Eliot avisó que nuestra sabiduría estaba degradándose en conocimiento, y nuestro conocimiento en información, no imaginaba que Internet nos permitiría ascender en sentido inverso… hasta cierto punto. En la red mundial está “prácticamente todo”. Lo que falta para con eso hacernos sabios, o por lo menos adquirir sólidos conocimientos, es encontrar la información y organizarla, después de separar el grano de la paja, eliminar repeticiones y dirimir las discrepancias entre distintas fuentes: algo realmente trabajoso. ¿No podría hacerlo una máquina?

Lo hacen los ordenadores de Philip Parker, profesor de la escuela de negocios francesa Insead, que ya han engendrado más de 200.000 libros firmados por él. Decir que Parker es el autor de tanta literatura sería exagerado; la obra verdaderamente suya consiste en unos algoritmos para recopilar en Internet información de dominio público sobre una materia. Luego, con la aportación de un pequeño equipo de programadores, sus máquinas la ordenan para formar un libro de unas 150 páginas que se imprime solo cuando alguien lo compra, o bien se entrega al cliente en formato digital.

De este modo Parker ha publicado títulos como “El libro de referencia oficial del paciente de acné rosácea” (168 páginas, 24,95 dólares). También es suyo “Perspectivas de las alfombrillas de baño lavables de 6 pies por 9 o menos en la India, 2007-2012”: quizá no sea una lectura apasionante, pero todo empresario que aspire a penetrar en el mercado indio de accesorios de baño pagará los 495 dólares que cuesta esta guía de 144 páginas.

Parker no tiene intención de afinar sus algoritmos para que fabriquen productos más creativos, por ejemplo una novela. Eso ya lo ha hecho la editorial rusa Astral con un programa llamado PC Writer 2008, que combina elementos argumentales, tipos de personaje y demás piezas de las obras literarias para elaborar un relato que supera la prueba de Turing: el lector no prevenido apenas podría decir si lo escribió un humano o una máquina (proeza que están a punto de lograr también algunos autores de bestsellers). La obra resultante, titulada provisionalmente “Amor verdadero”, fue generada por ordenador en tres días a partir de temas y personajes extraídos de Anna Karenina y una plantilla de estilo que imita al escritor japonés Haruki Murakami.

Pero Parker no pretende “que la computadora escriba frases, sino que haga las tareas repetitivas que es demasiado costoso hacer de otra manera” (International Herald Tribune, 15-04-2008). Él mismo reconoce que sus guías, por lo general, carecen de utilidad para quien sea entendido en el tema, porque le resultan demasiado generales, o para quien sea experto en el uso de Internet, porque sabrá encontrar la información por sí solo. De hecho, sus obras sobre diagnóstico y tratamiento de enfermedades tienen éxito en algunas bibliotecas de medicina, que las compran todas. Ahora bien, Parker es un “autor” minoritario: de sus títulos más difundidos se venden solo algunos cientos de ejemplares.

El éxito de manuales prácticos

En todo caso, esas guías representan una inversión del sentido en que normalmente circula el saber entre el ámbito digital y el editorial. Internet funciona como una inmensa biblioteca que contiene material procedente de libros, o –más aún– creado expresamente para la red y que no se publica en papel. Ahora Parker demuestra que Internet puede también engendrar libros.

Un ejemplo más es la edición de obras que reproducen los cómos (how to) o manuales prácticos tan abundantes y consultados en Internet desde el principio: cómo cultivar rosas, o usar una hoja de cálculo, o aprender caligrafía… La idea es de la cadena norteamericana de librerías Barnes & Noble, que ofrece unos mil cómos en Quamut. Por una parte, Quamut es como los demás sitios del mismo estilo: About.com, HowStuffWorks.com… Pero en Quamut, el usuario, además de leer un cómo recorriendo quince o veinte páginas HTML, puede adquirir una versión en PDF, pulida y sin publicidad, por unos 3 dólares. Algunos de los cómos disponibles en Quamut se venden también encuadernados a unos 6 dólares en las librerías de Barnes & Noble.

La diferencia de estos manuales con los del prolífico Parker es que todos tienen autores humanos, al igual que los cómos de la competencia. Según explica Martin Nisenholz, vicepresidente de operaciones digitales en The New York Times Co., propietaria de About.com, “sobre todo cuando se trata de categorías muy importantes, como salud u otras en las que es muy peligroso obtener una respuesta equivocada, es necesario contar con documentos elaborados por expertos” (New York Times, 28-04-2008). About.com paga a colaboradores externos (más de setecientos) para que escriban los manuales: es el sistema normal, seguido también por Quamut y los demás.

Pero, contra la impresión que pueden dar las guías “rápidas” sobre informática, hobbies u otras materias, eso no equivale al “saber al instante” porque la velocidad acaba cuando se llega a los documentos. Si uno quiere conocer a fondo la civilización hitita, no por tener la bibliografía en Internet a unos cuantos clics necesitará menos horas de estudio. Y no siempre es un problema de extensión: obras más breves como los poemas de T.S. Eliot no se comprenden antes por leerlas deprisa. En esto el mundo no se ha acelerado.

FUENTE: Rafael Serrano en Aceprensa.

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