Una nueva política en cristiano, no sólo para cristianos

¿Es posible pensar la sociedad en cristiano, desde la perspectiva que define la doctrina social de la iglesia, sin acudir a concepciones que necesiten de la fe para validarse, ni tan siquiera directamente de la propia doctrina social cristiana?

La respuesta desde nuestro punto de vista es que sí, y creemos que ello debería permitir una amplia convergencia social y política.

Hay dos buenas razones para hacer esta afirmación a priori. La primera es que dos mil años de cristianismo han desarrollado una forma de entender el mundo y la persona, una cultura, que responde al implícito cristiano, pero que llega a ser autónomo de él.

Por otra parte, el hombre y las sociedades se rigen también por unas leyes propias, naturales, cuyo cumplimiento deviene beneficioso y su ruptura perjudicial. A partir de estos supuestos podríamos proponer algunos ejes de esta forma de pensar común:

  • El comunitarismo, el pensamiento comunitario, la alteridad. Las personas se construyen como tales en su relación con los demás. Mantienen una parte reservada a aquello que forma el núcleo de su intimidad y que el resto del mundo, la cultura debe respetar.

A partir de esta intimidad cada sujeto humano solo puede desarrollar sus dimensiones, realizarse, personalizarse, en su relación con los otros. El origen de este sistema relacional radica en la familia. Es en ella donde se construyen los valores morales y las virtudes que permiten o dificultan esta relación. Bajo este enfoque la importancia del otro y de la comunidad, empezando por la primera de estas comunidades, la familia, es decisiva.

Este planteamiento rehúye de los abstractos universales, la Humanidad, la Sociedad, la Clase, el Género, y entiende solo de personas concretas.

La lista de pensadores en esta línea sería muy larga, recordemos algunos fundamentales: Maritaine, Mounier, Marcel; en otro plano, Levinas, el maestro de la alteridad; la escuela personalista de Cracovia, de la que Wojtyla fue un miembro destacado. Los comunitaristas americanos como Etzioni ,y también estos grandes de la filosofía de finales del siglo pasado Charles Taylor, y Alasdair, MacIntyre

  • La importancia decisiva del vínculo fuerte. La relación solo es posible si existe un vínculo fuerte porque sin él la unidad no se produce, unidad de la persona consigo misma y en relación a los demás. Este vínculo fuerte implica compromiso, otro concepto clave.

Compromiso con las personas concretas y también con la comunidad y sus normas. Existe una comunidad de memoria que es el vínculo con quienes nos precedieron y esto significa la tradición. Progreso y tradición no son conceptos antagónicos, sino complementarios. Si la tradición desaparece de la ecuación, el progreso deja de ser un hecho real para convertirse en ideología en el sentido peyorativo del término, doctrinarismo.

También vínculo con la comunidad de vida, es decir aquella con la que compartimos aspectos vitales, y también con la comunidad de proyecto la que nos permite engarzar nuestro proyecto personal con el colectivo.

La antítesis de esta forma de entender la vida es el individualismo, donde la subjetividad (que por cierto es una idea fuerte de nuestro tiempo que tiene su origen en el cristianismo, en San Agustín para ser más exactos) no se encuentra sujeta a ninguna limitación y solo se guía por el propio deseo.

El individualismo da lugar a la sociedad desvinculada, que necesariamente conlleva la hipertrofia del Estado, porque éste debe acudir a suplir aquello que las comunidades y las personas no son capaces de desarrollar por si mismas.

El Estado hipertrófico tiende en alguna medida al totalitarismo y a la despersonalización, porque la burocracia no puede atender a personas concretas que respondan a circunstancias específicas, sino que solo puede asumir categorías generales. No da respuestas a Pablo que tiene 65 años y está solo, sino “a los Jubilados”.

La hipertrofia de estado, un déficit de la vida comunitaria, es a largo plazo insostenible por sus costes, porque requiere un esfuerzo combinado de natalidad, productividad y consumo de recursos naturales que la convierten en inviable. El principio que desarrolla la concepción positiva del estado, contraria a la hipertrofia es la subsidiariedad.

FUENTE: ForumLibertas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: