La productividad se hunde en España

“La inmigración disuade de la innovación productiva”, advierte G. J. Borjas, catedrático de Harvard; las cifras españolas parecen demostrarlo.

Nadie puede poner en cuestión los efectos beneficiosos de la inmigración y el derecho de toda persona a buscar un trabajo digno y una vida mejor en otro país. Sin embargo, la inmigración también desincentiva la productividad sobre todo cuando es masiva, como en el caso de España.

El hundimiento de la productividad española es un hecho constatado, con un crecimiento anual, con respecto al año anterior, que muestra porcentajes en negativo desde antes del 2000. A tenor de lo que afirman algunos expertos, la constante llegada de inmigrantes no ayuda precisamente a mejorarla.

La inmigración no mejora un sistema productivo, al contrario, desincentiva la inversión en investigación y desarrollo”, asegura George J. Borjas, catedrático en la Universidad de Harvard y experto en migraciones.

Y es que “la mano de obra barata ya proporciona interesantes plusvalías sin necesidad de arriesgar ni invertir en tecnología. La inmigración disuade de la innovación productiva”, añade Borjas en una entrevista concedida al diario La Vanguardia este miércoles, 4 de junio.

Crecimiento en negativo

Los resultados negativos de la productividad española en los últimos años no dejan lugar a dudas, como se puede observar en la siguiente tabla elaborada a partir de los datos facilitados por la Dirección General de Política de la PYME.

CRECIMIENTO DE LA PRODUCTIVIDAD LABORAL

(% con respecto al año anterior)

País

1987-

1995

1995-

2005

2000-

2005

2003

2004

2005

Alemania

3,2

1,9

1,2

O,7

0,8

0,9

Francia

2,1

2,0

1,9

1,3

1,6

1,5

Italia

2,0

0,3

-0,3

-0,4

0,7

-0,9

Reino Unido

2,1

1,9

1,8

2,3

2,3

0,9

España

2,1

-0,4

-0,6

-1,1

-0,7

-1,3

En el período 1987-1995 España tuvo un crecimiento medio de la productividad del 2,1%. A partir de 1995, todos los crecimientos muestran un porcentaje negativo con respecto al período anterior.

Así, la media de crecimiento del decenio 1995-2005 es de –0,4%, pero esa media porcentual negativa aumenta en el período 2000-2005.

Además, los tres últimos años (2003, 2004 y 2005) muestran un crecimiento porcentual en negativo muy superior, lo que constata de forma evidente que la productividad española ha ido a peor en los últimos años.

La anomalía española

Cabe resaltar que, en cuanto al crecimiento de la productividad, el caso de España supone una anomalía en el contexto europeo. Si se comparan sus resultados con los de otros países del entorno que, aunque en menor medida, también se han visto afectados por el fenómeno de la inmigración, la productividad española sale muy mal parada.

Alemania, a pesar de los efectos de la reunificación, muestra un descenso del crecimiento de la productividad que, a partir de 2003, tiende a crecer hasta situarse en un crecimiento en 2005 del 0,9% con respecto al año anterior.

Algo parecido sucede con Francia, con una fuerte implantación migratoria en su país, que tiene en 2005 un crecimiento del 1,5%. El Reino Unido, por su parte, ha sufrido una fuerte caída con respecto al año anterior en 2005, pero también ofrece datos en positivo.

Italia, al igual que España, muestra también un crecimiento negativo en los años 2003 y 2005, pero sus cifras de productividad son superiores a las españolas.

15 de cada 100, inmigrantes

Al mismo tiempo, si analizamos la relación entre la población activa inmigrante y el total de la población activa española se observa un crecimiento espectacular en los últimos 7 años.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de la Encuesta de Población Activa (EPA), en el primer trimestre del 2000 la población activa extranjera representaba un 2,53% del total de la española.

Ese porcentaje ha ido en aumento año tras año. Así, a finales de 2001 ya era del 4,82%; en 2002 representaba el 6,63%; en 2003, el 8,53%; en 2004, el 10,18%; en 2005, el 11,54%; en 2006, el 13,56%; y en 2007 el porcentaje de población activa extranjera sobre el total de población activa era del 14,71%.

O sea, casi 15 de cada 100 personas en edad de trabajar en España a finales del año pasado eran inmigrantes.

La crisis, para largo

Así pues, si se tiene en cuenta la opinión de expertos como el catedrático George J. Borjas, España debe adoptar medidas urgentes que incentiven la productividad si quiere ser suficientemente competitiva.

En ese sentido, hay que recordar las conclusiones de un informe del Servei d’Estudis de ‘La Caixa’ realizado en octubre de 2006 que afirmaba que los inmigrantes, adaptados al sistema productivo, contribuyen al Estado del Bienestar.

Si los inmigrantes se quedan, se adaptan y contribuyen a mejorar los procesos productivos, el saldo será positivo, consideraba ese informe. En caso contrario, las tesis de Borjas son perfectamente válidas.

Por otra parte, el economista jefe del Fondo Monetario Internacional, Olivier Blanchart, viene a coincidir con el planteamiento del catedrático al advertir de que la crisis que padece España va a ser más larga de lo que prevé el Gobierno.

La principal causa de ese pronóstico es, precisamente, la dificultad que conlleva reconducir una competitividad perdida por la falta de productividad. Va a ser un proceso difícil y lento, señala, y pone como ejemplo que Alemania tardó diez años en restablecer la crisis que inició en 1994.

 

 FUENTE: Isabel Ordóñez en ForumLibertas.

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