Las familias acabarán pagando la factura del petróleo

España destinará el doble de lo que crece a la compra de crudo; “los hogares deberán absorber el descenso del poder adquisitivo”, dicen los expertos.

¿Quién pagará la factura del petróleo? Es la pregunta que se hace el economista Jean Pisani-Ferry. “Desgraciadamente, la lección de los años setenta es límpida: los hogares deben absorber el descenso del poder adquisitivo”, advierte el también director del Instituto Bruegel, en Bruselas.

España tendrá que destinar prácticamente el doble de su crecimiento del PIB previsto para este año a la compra de crudo, con lo que el creciente empobrecimiento de muchas familias está garantizado.

La única vía de escape a esta previsible situación es “incrementar las mejoras de la productividad”, señala Pisan-Ferry. Pero, el aumento de la productividad está vetado para las industrias españolas, debido a su progresivo deterioro en los últimos años.

 

El crecimiento, para petróleo

El director del Instituto Bruegel, en un artículo de opinión publicado el pasado 18 de junio en La Vanguardia, recuerda que en 1999 la zona euro destinaba un 1% de su producto interior bruto a la compra de petróleo. En esas fechas, el precio del barril estaba en 20 dólares.

Ocho años más tarde, el crudo se pagaba a 70 dólares el barril y la factura creció hasta el 2,5% del PIB. Actualmente, el barril de petróleo ha superado los 139 dólares y se prevé que siga aumentando, con lo que, “a este precio, la factura alcanzará seguramente un 4% del PIB”, avisa el experto economista.

Siendo esto así, “la casi totalidad del crecimiento del 2008 deberá consagrarse a financiar las compras de petróleo y no quedará nada para aumentar el poder adquisitivo de los hogares o las inversiones de las empresas”, vaticina Pisani-Ferry.

Y es que la inflación se comerá todos los recursos de las familias, sobre todo en España. El Estado español tendrá que destinar más del 4% de su PIB a la adquisición del ‘oro negro’, debido a su gran dependencia de este recurso, una de las más altas de los países de la Europa desarrollada.

Teniendo en cuenta que las previsiones de crecimiento económico español más optimistas, o sea las del propio Gobierno, se sitúan en el 2,3%, mientras que las de otros analistas económicos de reconocida solvencia apuntan alrededor del 2%, los números no cuadran. Ni siquiera podremos pagar la mitad de la factura del petróleo.

 

¿Solución? Una productividad inexistente

La contrapartida a esta situación está en incrementar la productividad, pero, “a lo largo de los últimos años, el crecimiento de la zona euro ha descansado sobre muy débiles progresos de la productividad del trabajo y una fuerte creación de empleo”, añade el director del Instituto Bruegel.

En el caso de España este fenómeno es especialmente preocupante, ya que mientras en el último decenio el incremento del empleo fue de casi el 3,5%, o sea el segundo más elevado de la UE, tras Irlanda, su productividad creció tan sólo alrededor del 0,3%.

Todo ello viene a significar, añade Pisani-Ferry, que, de momento, “no hay una alternativa macroeconómica a la absorción por los hogares de los sobrecostes de los productos básicos”.

“No queda más que incrementar las mejoras de la productividad para una recuperación de la progresión del poder adquisitivo. Y esto significa un cambio en nuestro modelo de crecimiento”, concluye.

FUENTE: Isabel Ordóñez en ForumLibertas.com.

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