La atención a consumidores de cocaína se cuadruplica en ocho años

Después del hachís, la coca es la droga con la que se inician más jóvenes y que resulta más costosa para Sanidad.

Es varón, tiene alrededor de 30 años y abusa de la cocaína. Casi un 50% la consume todos los días y el mismo porcentaje está soltero, tiene estudios obligatorios y vive con sus padres. Es el perfil del usuario de esta droga que se somete al programa de atención de la Asociación Proyecto Hombre.

 En ocho años, los adictos a la coca que se han apuntado a este programa de atención se han multiplicado por cuatro. Si en el 2000 se contabilizaron en España 767 casos de personas atendidas, los datos del 2007 muestran un total de 3.427 usuarios.

 Según el informe sobre la atención a consumidores de cocaína de Proyecto Hombre, se trata de “la segunda sustancia de inicio al consumo” y “la segunda droga ilegal que más problemas esta generando en el sistema socio-sanitario” español.

 Los datos de la Memoria Anual y del Informe de Evaluación de los Programas de Cocaína del año 2007 de esta asociación vienen a coincidir con el Día Mundial contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, que se celebra este jueves, 26 de junio, bajo el lema ¿Controlan las drogas TU VIDA? Tu vida. Tu comunidad. No hay espacio para las drogas.

 El programa de tratamiento para personas dependientes de la cocaína de Proyecto Hombre se inició en 1997 y “la clave del proceso está en identificar el problema existencial y trabajarlo desde un marco terapéutico-educativo” que permite “un proceso de cambio conductual, emocional y cognitivo necesario para lograr la extinción del consumo”, dice el informe.

 Sigue avanzando

 Como se puede observar en la tabla incluida a la derecha de esta información, extraída del informe, el aumento en el número de usuarios de esta droga que se han apuntado al programa de atención desde el 2000 ha sido constante y confirma que “el consumo de cocaína sigue avanzando”.

 A pesar de ello, “se percibe una cierta desaceleración en el incremento de usuarios” entre 2005 y 2006 y, algo más acentuado, entre 2006 y 2007, aclara el estudio.

 Prácticamente, “cada cuatro años se ha duplicado la demanda de tratamientos en los Centros Proyecto Hombre”, añade.

El informe también señala que el consumo de “heroína desciende a favor de la cocaína” y que “el alcohol se consume de forma más compulsiva”.

9 de cada 10, varones

El estudio de Proyecto Hombre está basado en una muestra de 417 personas que estaban en tratamiento en el momento de su elaboración.

El perfil del consumidor, como indicábamos al inicio de esta información, se corresponde mayoritariamente con el de un hombre de 31 años y medio. Los más jóvenes tienen 18 años y los mayores 63.

De hecho, el 91,6% de los adictos en tratamiento son varones. Consumen todos los días en un 45,5%; los fines de semana, un 9,1%; y sin patrón fijo de consumo son un 45,4%.

El 52% de las personas en tratamiento son solteros; el 32,7% están casados o tienen pareja de hecho; el 11,9% están separados o divorciados y un 0,2% son viudos.

Un 48,9% viven con sus padres; con su pareja (16,5%); con su pareja e hijos (24,9%); sólo con sus hijos (0,5%); con otros familiares (4,6%) y otras situaciones (4,6%).

En cuanto al nivel de estudios, el 12,8% no finalizó los estudios obligatorios, frente a un 48,4% que tiene un nivel de formación de estudios obligatorios. Finalizaron COU o Bachiller un 26,7%; cursó algún módulo superior de FP (4,7%); y estudios universitarios (7,4%).

Además, el 85% de las personas en tratamiento están activos laboralmente; con contrato fijo (34,7%); con contrato temporal (28,9%); como autónomo (21,4%); en paro (11,3%); e incapacidad laboral (2,7%).

La familia se implica

El estudio también verifica que la implicación de la familia es una garantía de éxito en el tratamiento, y un total de 410 personas del entorno familiar y social de los consumidores han participado en este proyecto.

El 42,5% eran la propia pareja del usuario; el 32,8% la madre; el 14,3% el padre; el 9% otro familiar, generalmente el hermano; y el 0,9% el abuelo.

Al mismo tiempo que realizan un trabajo terapéutico, las familias son también co-terapeutas en la labor de rehabilitación ya que son los que conocen mejor los problemas y realidades de la propia familia y de la persona que realiza el tratamiento.

En sus conclusiones, el informe señala que los consumidores en tratamiento son “personas socialmente integradas, que compatibilizan su vida laboral, familiar y social”.

También afirma que “la adicción a la cocaína está presente en todas las clases y ámbitos sociales” y se trata de un problema que “nos puede afectar a todos”, ya que se trata de una adicción “socialmente invisible” que sólo se hace evidente cuando algún familiar, amigo o conocido acude a un centro de tratamiento.

FUENTE: Víctor Ruíz en ForumLibertas.com.

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