Políticas públicas y el aborto en España

g_fichero_17260_200812181Intervención de Josep Miró i Ardèvol en la Subcomisión del Congreso que estudia la reforma de la ley del aborto.

Por su interés, reproducimos la intervención íntegra del director del Instituto de Estudios del Capital Social (INCAS) de la Universidad Abat Oliba CEU, Josep Miró i Ardèvol, en la Subcomisión del Congreso de los Diputados este viernes 19 de diciembre, sobre políticas públicas y el aborto en España. 

PRESENTACIÓN
 
Con posterioridad a nuestro estudio sobre los costes económicos del aborto, establecido a partir de la metodología del capital humano, hemos ampliado el enfoque con un segundo trabajo muy deudor del anterior: el aborto considerado desde la perspectiva estándar de las políticas públicas.
 
El aborto constituye un fenómeno social de relevancia por el debate y conflicto que suscita. Pero además, posee otra dimensión en la que deseo centrarme y que no es otra que la de sus efectos.
Como fenómeno social de relevancia, el aborto es objeto generalizado de políticas públicas. Esto es una evidencia que la existencia de esta Subcomisión no hace otra cosa que subrayar.
¿Pero, cuál ha de ser el fin principal, no el único pero si el substancial, de dichas políticas?
 
Para responder a esta cuestión en términos que partan de los datos y no de apriorismos ideológicos, es necesario considerar en términos objetivos cuáles son las consecuencias del fenómeno, porque a partir de ellas podremos concluir si se trata de emprender una acción de fomento, de regulación, de restricción; en definitiva, los criterios que deberán enmarcar la política correspondiente.
 
Por tanto, la pregunta central es ésta: ¿Cuáles son las consecuencias del aborto?; y su derivada: ¿qué tipología de política pública y en ella de legislación es la pertinente en relación a dichas consecuencias? Contestaré con un resumen verbal ahora, si bien entrego a la Subcomisión el texto completo de mi intervención.
 
LAS CONSECUENCIAS.
El aborto posee efectos que implican a distintos sujetos jurídicos. Señalo los tres que son determinantes:
  • El nasciturus.
  • La mujer que aborta
  • El conjunto de la sociedad.
 
El nasciturus.
 
1.           El aborto comporta la destrucción del que ha de nacer. Ante un resultado tan extremo e irreversible –no existe interrupción, dado que conceptualmente implicaría que el proceso puede reemprenderse- es necesario preguntarse sobre su naturaleza, es decir ¿exactamente, qué se está destruyendo?
2.           Desde el punto de vista de su naturaleza jurídica, la jurisprudencia del TC lo define con suficiente precisión en su sentencia del 110485. Cito textualmente:
§               Una vida humana… que comienza con la gestación.” Lo que se destruye, se mata, es una vida humana. Una conclusión radicalmente distinta a la famosa sentencia Roe vs. Wade, del Tribunal Supremo de Estados Unidos de 1973 que estableció el aborto afirma, “No tenemos que resolver aquí la difícil pregunta de cuándo empieza la vida”. Doce años después, y un mejor conocimiento científico, marcan la diferencia.
§               La gestación ha generado un tertium existencialmente distinto a la madre …”.
§               El nasciturus está protegido por el Art. 15 de la Constitución”…. “Es un bien jurídicamente protegido”.
§               Su protección la concreta el Tribunal Constitucional en estos términos: “el nasciturus implica para el Estado, con carácter general, dos obligaciones, la de abstenerse de interrumpir o de obstaculizar el proceso natural de gestación, y la de establecer un sistema legal para la defensa de la vida que suponga una protección definitiva de la misma.
3.                 Conclusión: el que ha de nacer es una vida humana distinta a la madre, que constituye un bien jurídicamente protegido, que el Estado debe proteger. Las políticas públicas deben partir de estos hechos. Su muerte entraña la pérdida de una vida humana y la destrucción de un bien protegido. La política pública tiene, asimismo, la obligación de contemplar este segundo hecho.
 
4.                 El nasciturus como vida humana dependiente.
El que ha de nacer es una vida humana dependiente y con una escasa o nula conciencia según su fase de desarrollo. La definición como embrión, feto o inmaduro, no es suficientemente definitoria de su pertenencia. Todo mamífero pasa por aquellos estadios de desarrollo. Por esta causa es necesario identificar la especie de pertenencia, la especie humana.
 
El aborto, en el marco en que es abordado por esta Subcomisión, no es otra cosa que la muerte deliberada de una vida humana dependiente. Los conceptos de embrión, feto, e inmaduro sólo designan distintos estadios de desarrollo que sin solución de continuidad determinarán un ser humano nacido, también dependiente y con autoconciencia limitada, así como sus sucesivas fases de crecimiento.
 
La idea sustentada por algunas instancias de que el carácter dependiente de la madre autoriza la muerte de una vida humana distinta, resulta inamisible porque sentaría un principio contrario al derecho a la vida de los seres humanos. La dependencia absoluta y la escasa o nula conciencia de sí mismo no es una característica ceñida únicamente al nasciturus. Seres humanos adultos se encuentran en la misma situación por diversas tipologías de enfermedades. Las fases avanzadas de los enfermos de Alzheimer es un ejemplo de los muchos posibles. Pero la dependencia plena del cuidador no autoriza, en ningún caso, a decidir sobre la vida del cuidado. No existe en este marco referencial de la dependencia una justificación del aborto. Subrayo además, que existe una diferencia favorable al que ha de nacer: su desarrollo significa el logro de la autonomía, mientras que en el adulto dependiente mayoritariamente acaece a la inversa: el deterioro conduce a la muerte.
 
La contradicción es evidente: ¿Cómo basar la muerte de una vida que ha de nacer en su falta de autonomía cuando su proceso natural le permite alcanzarla, y al tiempo castigar esa misma práctica de muerte sobre una vida humana también dependiente pero irreversible? El aborto en este razonamiento se configuraría como la legitimación previa de la muerte del dependiente por decisión única del cuidador.
 
Otra cuestión a considerar es la naturaleza totalmente diferenciada del nasciturus en relación a la madre. El tertium definido por la sentencia reseñada del TC. Precisamente en el reciente escrito al cuerpo legislativo del presidente de Uruguay Tabaré Vázquez utilizaba este argumento a partir de la reflexión sobre el uso del ADN para determinar una identidad personal, incluso en casos de devastación extrema:
 
“La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. La biología ha evolucionado mucho. Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in Vitro, y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. Tanto es así que en los modernos sistemas jurídicos –incluido en nuestro- el ADN se ha transformado en la “prueba reina” para determinar la identidad de las personas, independientemente de su edad, e incluso en hipótesis de devastación, o sea cuando prácticamente ya no queda nada del ser humano, aún luego de mucho tiempo.”
 
Si el test del ADN sirve para otorgar dignidad y el que ha de nacer lo cumple, ¿por qué no se podría disponer de él libremente en determinados periodos? La respuesta es que no se puede.
Esta naturaleza diferenciada se manifiesta así mismo en el plano jurídico en su capacidad de heredar, recibir donaciones y ejercitar acciones. El Código Civil tiene al concebido por nacido a todos los efectos favorables.
 
Asumido el hecho de que estamos ante una vida humana, la cuestión trata sobre quién tiene el derecho a decidir si tal vida debe ser vivida. El Tribunal Constitucional introdujo un criterio restrictivo cuando estableció lo siguiente en la sentencia reseñada: “en la medida en que se avance en la ejecución de la política preventiva y en la generalización e intensidad de las prestaciones asistenciales que son inherentes al Estado social se contribuirá de modo decisivo a evitar la situación que está en la base de la despenalización, es decir la malformación del feto. Y para subrayarlo cita la referencia de la Ley de 7 de abril de 1982 relativa a los minusválidos que incluye a los disminuidos profundos”.
 
Hace 23 años se consideraba que los avances del estado social en sus prestaciones servirían para reducir la causas del aborto por malformación porque la sociedad dispondría de medios para acogerlos. La Ley de Dependencia en este sentido permitiría una amplia aceptación de las personas con capacidades muy disminuidas. No ha sido así, se ha evolucionado en un sentido opuesto.
 
Ésta es la ocasión para enmendar los yerros hasta ahora cometidos en este ámbito de las políticas públicas y evitar lo que hoy sucede: juzgar qué vida merece ser vivida por razones de perfección racial, razones estrictamente eugenésicas, y así un labio leporino puede bastar hoy para matar esa vida humana.
 
El caso de los seres humanos con síndrome de down muestra con toda su fuerza la contradicción. Por una parte ya prácticamente no nacen, pronto habrán desparecido, lo que bajo una perspectiva eugenésica es considerado un gran avance. Por otra, los que están vivos son muestras de elogio, incluso de publicidad, por parte de empresas e instituciones. Es una concepción esquizofrénica esta exagerada dualidad. ¿Por qué un ser humano con síndrome de down no tiene derecho pleno a vivir? Una política pública que rechace el racismo eugenésico debe restringir la práctica generalizada del aborto por malformación fetal.
 
Esta es la causa de que el CERMI (Comité Español de Personas con Discapacidad) haya declarado recientemente que resulta inadmisible la actual despenalización del aborto por supuesta discapacidad del feto porque constituye un supuesto discriminatorio para las personas discapacitadas contraria a los principios de la Convención de la ONU sobre aborto eugenésico. La ley, tal y como está concebida y es aplicada en España, es un estigma muy grave contra las personas con discapacidad.
 
5.                 Es necesario introducir la reflexión sobre el dolor. No puede hablarse de aborto sin considerar lo que hoy sabe la ciencia sobre el dolor que siente el feto. No se trata de agotar la fuentes, ni citar todas las que en mi caso conozco, pero en el texto escrito encontrarán algunas de ellas, las más recientes[1], pero sí afirmar que, si bien no existe consenso a partir de qué semana siente dolor el feto, sí se da este consenso en que tal capacidad aparece antes de la semana 20, probablemente entre la 12ª y la 18ª semana. En todo caso, sí es pertinente afirmar que causar dolor deliberado a un ser vivo humano como acto previo a su muerte no puede ser el fin de ninguna política pública. En este sentido, procede citar el estudio del Instituto Perinatal de West Midlands, Inglaterra[2]: uno de cada 30 fetos abortado químicamente nace vivo y tarda 80 minutos en morir.
 
La mujer que aborta.
 
6.                 La mujer embarazada es el otro sujeto personal del aborto. Ella corre con un riesgo más o menos grave y un daño psíquico. ¿Cuál es la dimensión de este daño y este riesgo? El aborto supone la finalización artificial y cruenta de un proceso natural, el embarazo, para el que todo el cuerpo y psiquismo profundo de la mujer se ha preparado. Pensar que tal actuación carece de secuelas sólo es posible ignorando la evidencia de los datos.
 
7.                 La intervención abortiva comporta riesgos que en España parecen ocultados en razón de que el 97% se practica en clínicas privadas, sin el control necesario de la administración, como lo constatan los sumarios abiertos, y de manera especial el del caso del doctor Morín y otros 12 inculpados por aborto ilegal y asociación para delinquir.
 
De la trascripción literal de las conversaciones entre médicos abortistas sobre los peligros de algunas de las mujeres pueden encontrarse, como anexo en el texto de mi escrito, situaciones de descoagulación y pérdidas de matriz (ANEXO “El riesgo de la mujer que aborta. Una versión según los propios médicos abortistas.”).
 
Valga como breve referencia, la situación de una mujer, que durante la intervención se situó en 23 de tiempo de protombina, cuando el mínimo es setenta. Como explica uno de los médicos “se descoaguló por completo”, y estuvo en riesgo grave, y en todo caso perdió la matriz. Los propios médicos que practicaban el aborto explican: “En el parto todo está corregido, la naturaleza lo tiene todo preprao pa que no pase nada. Todo esto es más frecuente en el aborto”.
 
Son los propios médicos que se dedican al aborto quienes hacen estas consideraciones. La actual situación donde el sector privado monopoliza el aborto y digamos que se autorregula -incluidas las estadísticas sobre los mismos-, no hace nada más que aumentar el riesgo que ya de por sí tiene la intervención.
 
8.                 Cada vez se conocen mejor las consecuencias del haber abortado. La información científica es hoy tan abundante que todo cambio legal debe estar acompañado de un extenso estudio sobre los hechos más comprobados, única vía posible para proteger a la mujer. Cito por brevedad, sólo dos bien significativos. El estudio publicado el 2 de octubre del 2007 por el Journal of American Physicians and Surgeons, establece que “el aborto es el mejor predictor del cáncer de mama, de los siete predictores posibles”[3]. Este amplio trabajo fue realizado por el Pension and Population Research Institute(Instituto de Investigación sobre Población y Pensiones) de Londres.
 
En el mismo sentido, el Royal College of Psychiatrist del Reino Unido rectificó el 14 de marzo pasado su posición de 1994, advirtiendo que “el aborto voluntario supone un importante riesgo para la salud mental de la madre y, por tanto, se recomienda que se asesore convenientemente sobre estos riesgos a quien desee abortar”. “No puede haber consentimiento informado– añade- si no se suministra una información adecuada”.
 
9.           Resumo el resultado de estos riesgos (la fuentes figuran en el ANEXO: Bibliografía y Referencias).
§        Al menos el 65% de las mujeres tienen síndrome post-aborto (SPA), una variante del trastorno postraumático. De ellas:
  •  
    1.  
      •  
        • Entre un 80 y un 70% sufren síntomas depresivos, o síntomas ansiosos, evitan estímulos o situaciones que recuerden el aborto, lo que altera su capacidad de relación emocional.
        • Entre un 69 y un 50% sienten deseos de expiación y necesidad de reparar, pesadillas que reviven el acontecimiento, sentimiento de culpa, alteraciones de conducta, ruptura de relaciones de pareja.
        • Por debajo del 30% sufren trastornos alimentarios.
        • Las mujeres que han abortado registran el doble de consumo de drogas, presentan una mortalidad 5,5 veces superior, y una incidencia de suicido 6,5 veces mayor que las mujeres que dan a luz.
        • Los nacimientos prematuros y los riesgos y costes que comportan, se relacionan en uno de cada tres casos con la práctica de abortos previos, según el Journal of Reproductive Medicine, octubre 2007, después de examinar cuatro millones de nacimientos.
 
10.            La memoria del año 2006 de la asociación “Salud y Familia” de Barcelona que tiene como fin subvencionar económicamente el aborto en clínicas privadas, permite constatar como el 30% afirma haber sentido malestar después del aborto, el 22% estaba confundida antes de tomar la decisión y el 6,5% se encontraba mal después de haberla tomado, así mismo para un 25% fue una intervención bastante o muy dolorosa.
 
11.            La maternidad desarrolla cambios en el cerebro materno que es guiado hacia el apego entre el segundo y cuarto mes, cuando se inicia la generación de oxitocina. Antes, desde el día 15, se ha iniciado el proceso de reducción del estrés, mediante la progesterona para favorecer el mejor desarrollo del feto. Todo este cambio cerebral es radicalmente alterado por el aborto. Pueden encontrar más detalles sobre el mismo en la bibliografía anexa (ANEXO: Células madre y vínculo de apego en el cerebro de la mujer).
 
12.            Vistos los hechos, la conclusión es que el aborto resulta dañino para la mujer y, por consiguiente, las políticas públicas han de dirigirse a su restricción. Pero en el análisis de las consecuencias del aborto no hemos llegado al final.
 
Finalmente, las consecuencias económicas del aborto sobre el conjunto de la sociedad.
 
13.            El Instituto de Estudios del Capital Social (INCAS) de la Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona, ha realizado un primer estudio “Aborto y Políticas Públicas”, con el fin de medir aquellas consecuencias. Resumo sus principales características. Su contenido completo figura como anexo al texto escrito.
 
14.            El periodo de estudio comprende desde la legalización del aborto en 1985, hasta el 2020, por consiguiente, los efectos de una quincena de años.
 
15.            Para el periodo 1985-2006 se utilizaron los datos oficiales publicados, esto significa del orden de 1,122 millones de abortos. Esta población proyectada al futuro se ajusta por las bajas producidas por mortalidad y dependencia y las altas de la descendencia generada. El detalle se encuentra en el anexo, puedo comentarlo si se tercia en las preguntas.
 
16.             La población se ha proyectado a tres horizontes distintos 2020, 2040, y 2050.
 
17.            El paso siguiente fue determinar el número de abortos para el periodo 2007-2020. Los detalles de la proyección a partir del comportamiento observado durante los cinco últimos años, se encuentra en el estudio citado que se halla en el anexo. Se utilizan dos hipótesis, con y sin restricción. En este último caso, el límite lo hemos situado en 15 abortos por mil mujeres en edad fértil, que es una cifra relevante. Esta restricción entra en funcionamiento en el 2013. Se opera con esta población abortada en los mismos términos que la precedente.
 
18.            El resultado final arroja un pérdida de población de casi 4 millones en el 2020, que representa el 8,5% de la población de aquella fecha, lo que ya constituye un impacto fuerte, acentuado por el proceso paralelo de envejecimiento que sufre la población. En 2040 las pérdidas ascienden ya a 5,2 millones de habitantes, el 11,4% de la población de aquella fecha. En el 2060 se alcanzan los 7,2 millones y el 17,5 % de la población, una cifra que posee un carácter literalmente catastrófico. Equivale a suprimir una población equivalente a la que actualmente tiene Cataluña.
 
19.            Para establecer el valor económico de esta pérdida de población se han utilizado los estudios sobre valor económico del capital humano, y su aportación económica a la renta de España a lo largo de su vida activa.
 
20.             El resultado para los abortos practicados en el periodo 1985-2020 (una estimación que el dato ahora conocido de abortos del 2007 supera), medidos en términos de renta, significan una pérdida de 310 mil millones de euros en el 2020, casi un billón (con b) de euros el 2040, y cerca, muy cerca, de los dos billones de euros el 2060. Además de contable, este impacto es en términos reales, acumulativo.
 
21.             Sólo las pérdidas provocadas por los abortos del año 2006, medidos en renta generada a lo largo de su vida activa, significan 51.325,1 millones de euros. Esta cifra, comparada con las anteriores, permite captar fácilmente, cómo el problema se multiplica cada año y en el transcurso de los últimos años, al dispararse el número de casos. Ahora ya equivalen a uno de cada cuatro nacimientos; la próxima década serán uno de cada tres. Estas cifras son insostenibles económicamente.
 
22.            El segundo impacto estudiado es la reducción de ingresos de la Seguridad Social. Como Uds. saben, el sistema público de pensiones será deficitario según las distintas estimaciones, entre el 2015 y el 2020. Estas previsiones no incorporan la minoración causada por el aborto. Detalles sobre esta situación los encontrarán en el texto del estudio citado.
 
23.            La pérdida de ingresos de la Seguridad Social será en el 2020 de 86.744 millones, en el 2040 de 401.337, y de más de medio billón (con b) (541.168 euros) en el 2060.
 
24.             Sólo los abortos ocasionados en el 2006 representarán en términos de cuotas ingresadas a lo largo de su vida activa, una pérdida de 14.370 millones de euros. Para situar el orden de magnitud de esta cifra, diré que significa el 44% del Fondo de Reserva de la SS de aquel año 2006 (32. 673 millones).
 
25.            Existe un tercer impacto negativo que todavía no hemos estudiado. Se trata de valorar la pérdida de ingresos del Estado vía impuestos, ocasionada por la disminución de la renta total.
 
26.            Y aún otra dimensión económica debe ser contemplada. Se trata de la evasión fiscal y el blanqueo que se produce en esta actividad. El reciente y muy completo informe económico del Equipo Contra Delincuencia Organizada y Antidroga de la Unidad de Policía Judicial de la 7ª Zona de la Guardia Civil, sobre las clínicas del procesado doctor Morín y 12 personas más, concluye con la presunción de hallarse ante un proceso continuado de blanqueo de dinero, lo que ha dado lugar a la juez instructora a la apertura de una pieza separada del proceso que se sigue contra aquellas personas. Este dato, unido a los datos públicos sobre la forma de pago en metálico en otras clínicas, y el hecho de que nunca ninguna de estas empresas privadas hayan sido sometidas a inspección fiscal, señala una potencial e importante bolsa de fraude fiscal y/o blanqueo de dinero: en el caso de las clínicas del doctor Morín, entre el 40 y el 60% de los ingresos eran ocultados.
 
27.            De igual manera, el cruce entre datos reales obtenidos de los documentos intervenidos en las clínicas permite afirmar:
  •  
    1.  
      • Primero, es razonable considerar que el número real de abortos es superior al contabilizado por las administraciones públicas.
      • Segundo, el número de abortos practicados más allá de las 22 semanas es superior a que registran los datos oficiales.
      • En definitiva, el sistema estadístico de España no es fiable en este campo.
 
CONCLUSIONES.
 
1.                 Los datos establecen que el elevado número de abortos comportan un daño irreparable a la vida humana y un riesgo grave para las mujeres que recurren a él.
 
2.                 Posee un grave efecto negativo sobre nuestro bienestar y desarrollo económico a medio y largo plazo, porque daña el equilibrio demográfico, la renta, y desequilibra del sistema público de pensiones, así como los ingresos del Estado.
 
3.                 Es bien conocido, en el ámbito teórico de las políticas públicas, que leyes permisivas sobre fenómenos sociales trasmiten un mensaje de permisividad, ejercen una función pedagógica de estímulo, mientras que las leyes restrictivas operan en sentido contrario. Baste recordar en el caso español, la legislación antitabaco, sobre alcohol, límites de velocidad, y carnet por puntos. Las leyes de fomento, por el contrario, tienden a facilitar el aumento del fenómeno que se desea que progrese.
 
4.                 Dados los daños objetivos, cuantificables, generados por el aborto, sería incomprensible desde la racionalidad, afirmar la voluntad política de reducirlos, y al tiempo establecer una legislación todavía más permisiva que actuara como fomentadora del fenómeno que se desea corregir. Únicamente la restricción legal, basada en el cumplimiento efectivo de lo establecido por la sentencia del TC de 1985, permitirá afrontar de manera adecuada este grave problema.
 
Desearía finalizar con una consideración que no es ni demográfica ni económica:
 
La experiencia prerreflexiva del niño es la de percibir como amor el ser que le rodea. Ese ser-amor de la madre posee un carácter fundante. En el camino de la vida aquella primera relación interpersonal abre el ser y el amor al mismo tiempo. Es lo que permitirá en lo sucesivo seguir interpretando el amor como amor, es decir como donación al otro y no como apropiación del otro, y esta percepción es la que aporta sentido a la existencia, es decir, la intuición, el sentimiento, el convencimiento de que en el origen de la vida humana existe una promesa de amor surgida de la relación materna que parece absoluta, y por esta razón constituye un horizonte de sentido.
 
El aborto destruye radicalmente esta ontogénesis del ser humano y de sus relaciones con los demás, de los vínculos esenciales de una sociedad. Si los poderes públicos, deseosos de la felicidad y bienestar de las gentes del país, no son capaces de forzar todas sus capacidades para facilitar que sea el amor incondicionado a la vida del que ha de nacer, el objeto final de su política, entonces estos poderes públicos habrán renunciado al principal fin que justifica su existencia.
 
Eso es todo y muchas gracias.

 [1] Algunas referencias muy recientes: G. Buonocore, C. Bellieni, Neonatal Pain: Suffering, Pain and the Risk of Brain Damage in the Fetus and Unborn” (Dolor Neonatal: Sufrimiento, Dolor y Riesgo de Daño Cerebral en el Feto y en el No Nacido) (Springer) 2008.
Kanwaljeet Anand, Nicholas Fisk, New York Times. 10 febrero 2008.
[2] Publicado en el British Journal of Obstetrics and Gynaecology. Abril 2007

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: