Los números de 2011

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.

Aqui es un extracto

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog fue visto cerca de 17.000 veces en 2011. Si fuese un concierto en la Ópera, se necesitarían alrededor de 6 actuaciones agotadas para que toda esa gente lo viera.

Haz click para ver el reporte completo.

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La Guardia Civil te desea Feliz Navidad

Me han pasado este vídeo y me gusta, así que quiero compartirlo con todas las personas de bien que piensen igual. La Guardia Civil y yo os deseamos a todos FELIZ NAVIDAD.

 

El decálogo del general Petraeus, que hizo cambiar las cosas en Irak

petraeusLa estrategia para Afganistán del hombre que frenó la ola de violencia en Irak.

La batalla principal en la guerra de Afganistán no es contra los talibanes, sino la conquista del apoyo de la población civil. Sobre este concepto base, el general David Petraeus, responsable de la campaña afgana de EE UU, articuló el pasado domingo en la Conferencia de Seguridad de Múnich las grandes directrices de la nueva estrategia en la que trabaja.

        “Es necesario un incremento de tropas y medios. Pero su eficacia depende de cómo serán empleadas y de cómo serán vistas por la población”, dijo el estratega del llamado surge, el plan que invirtió las desastrosas tendencias de la guerra iraquí. A su lado, escuchaba el presidente afgano, Hamid Karzai, que ha visto en los últimos días hacerse cada vez más patente la frialdad de la Administración de Obama hacia su Gobierno a seis meses de la elecciones presidenciales afganas.

Estos son los principios que Petraeus expuso en Múnich:

        – 1. Ganar el apoyo de la población. “En primer lugar, nuestras fuerzas tienen que esforzarse para proteger y servir a la población. Tenemos que reconocer que el pueblo afgano es el terreno de batalla decisivo. Tenemos que protegerles, respetarles, ayudar a la reconstrucción, promover la economía y el establecimiento de una forma de gobierno que incluya relaciones con los líderes tradicionales de la sociedad”.

        – 2. Ubicaciones más inteligentes. “Hay que ser buenos vecinos. Es esencial elegir con cuidado donde ubicamos nuestras fuerzas, consultando con los líderes locales. Debemos desplegarnos con inteligencia para afectar lo menos posible la vida de la gente, no molestar a quienes van a trabajar, y a la vez de manera oportuna para entender a la población, comprender su cultura, tradiciones, y distinguir los buenos de los malos. Eso requiere escuchar. Requiere tomar muchas tazas de té”.

        – 3. Promover la reconciliación. “Habrá que hacerlo en el respeto de los valores de la Constitución afgana. Junto con los socios afganos, tenemos que identificar a los elementos reconciliables y separarlos de los irreconciliables. Tenemos que crear las condiciones para que los reconciliables se conviertan en parte de la solución, en lugar de perpetuar el problema. Hay que fracturar a la insurgencia e inducir a grupos a abandonar las armas”.

        – 4. Batalla de la información. “Debemos derrotar a la insurgencia en la batalla de los titulares. Sólo podremos conseguirlo recopilando información rigurosa, comunicándola a los mandos, a los socios afganos y a la prensa en cuanto sea posible. La integridad es esencial en esta batalla. Por tanto, cuando tengamos malas noticias habrá que admitirlas y evitar la tentación de manipularlas. Al contrario, es oportuno describirlas y aprender de nuestros errores”.

        – 5. Policía eficaz. “Necesitamos una reformada y eficaz policía afgana. Es un imperativo”.

        – 6. Perseguir al enemigo con tenacidad. “Habrá que seguir capturando, matando y persiguiendo a los enemigos. No podremos retraernos de eso. Tendremos que limpiar áreas, pero también asegurarnos de poderlas mantener. Necesitamos que la población sepa que lo haremos, que no la abandonaremos. Y tenemos que asegurarnos que la población participe de los éxitos”.

        – 7. Legitimación de las autoridades locales. “Tenemos que asegurarnos que la población reconozca la legitimidad de las autoridades gubernamentales. Por eso, tenemos que respaldarlas para que den respuestas afganas a problemas afganos. Tenemos que dar a la población razones para apoyar al Gobierno”.

        – 8. Unidad de esfuerzos. “Necesitamos coordinarnos mejor, entre nosotros, con las fuerzas afganas, pero también con las paquistaníes, las embajadas, los líderes locales, las ONG”.

        – 9. Fidelidad a los valores. “Tenemos que ser fieles a nuestros valores, que son lo que nos distingue de nuestros enemigos. No tendremos que dudar en enfrentarnos al enemigo pero reducir al máximo posible las víctimas civiles”.

        – 10. Adaptación constante. “Finalmente, tenemos que esforzarnos siempre de aprender y adaptarnos. Lo que funciona hoy en un área, puede no funcionar mañana, y lo que funciona en un área puede no funcionar en otra”.

FUENTE: Fluvium.org.

Medidas contra la llamada violencia de género: Un fracaso anunciado

fichero_16703_200811031El año ha terminado con un nuevo fracaso de la ley contra la violencia de género. La cifra, setenta victimas oficiales, setenta y tres (ver aquí) u ochenta y una (ver aquí), según otros centros especializados, se sitúa en el nivel máximo. Fue una de las primeras leyes del mandato Zapatero en el 2004, por consiguiente posee ya un recorrido sobrado como para mostrar sus efectos. Y lo ha hecho, vaya si lo ha hecho.

 

El resultado es más mujeres muertas, centenares de miles de hombres procesados. Decenas de miles de hogares que, en lugar de intentar la conciliación del conflicto, lo han acentuado porque la lógica de la ley impulsa su judicialización. Lo que podía haber quedado reducido a una superable pelea doméstica queda así criminalizado. Juzgados desbordados, jueces que señalan que la ley sirve para usos fraudulentos en los procesos de separación, efectivos de policía insuficientes ante tanto juicio y órdenes de alejamiento. Lo que debían ser medidas excepcionales se convierten en masivas por incapacidad de separar el grano de la paja.

 

Su fracaso nace de su carácter sectario, guiado por la ideología de género. Su diagnóstico yerra por esta razón. La nueva legislación parte del supuesto de que existe una violencia estructural contra la mujer, algo generalizado -en lugar de considerarlo una patología social que obedece a causas concretas-, fruto de una sociedad patriarcal donde cualquier hombre es sospechoso de aplicar la violencia. A partir de aquel planteamiento donde la relación hombre-mujer entraña una violencia latente, se explica el abandono de la vía de la conciliación para la mayoría de casos y la masificación de las medidas judiciales que impiden la eficacia.

 

Se puede aducir que, en buena medida, y esta es la versión gubernamental, el feminicidio está causado por la inmigración. La respuesta es que es cierto pero incompleto e inexacto como explicación. También se puede afirmar la gran incidencia  de las parejas de hecho, y esto también es cierto. La posibilidad del feminicidio es más de diez veces superior en esta relación que en el matrimonio. En este segundo caso, la afirmación es tan políticamente incorrecta que se censura. ¡Esto es criminalizar a las parejas de hecho! Bueno, tanto como a los inmigrantes que es lo que hace el Gobierno.

 

Pero, en un caso y en otro existe una raíz común que se extiende en menor medida al matrimonio. Se trata de la ruptura. La correlación entre feminicidio y ruptura dura es perfecta. Los inmigrantes tienen una prevalencia alta en la medida que se trata de parejas formadas por la circunstancia del alejamiento más que de familias estables reagrupadas. No es la inmigración sino la inestabilidad del vínculo la causa, y la mortalidad de la mujer es superior en las parejas de hecho por la sencilla razón que su tasa de ruptura es muchísimo mayor que en el matrimonio.

Una buena ley -la actual es perfectamente inútil- debería centrar el grueso de su acción en la conciliación, para reducir las rupturas, y concentrar y reservar las medidas punitivas solo a los casos más evidentes de riesgo real. Esto permitiría ser mucho más eficaces, y devolver la paz a muchos hogares, ahora rotos, no tanto por la pelea ocasional, como por la acción judicial innecesaria.

FUENTE: ForumLibertas.com.

Tolerancia y multiculturalidad, esas palabras huecas

Una de las mentiras más sobresalientes de la postmodernidad es el relativismo cultural. En realidad es una idiotez tan evidente que no llega ni a mentira. Simplemente deja al descubierto la cortedad intelectual de estos predicadores del nihilismo posmoderno.

El relativismo cultural viene a afirmar que todas las culturas son igualmente importantes y respetables. Por lo tanto, hay que aceptar la nueva realidad “multicultural” y ser tolerantes con el que piensa distinto de ti. Muy bonito a primera vista. Debemos tolerar todas las ideologías y las religiones, aunque no comulguemos con ellas. De ese modo, la cultura zulú, la tibetana, la hindú, el islam o el cristianismo tienen el mismo valor. Todo vale lo mismo. Lo guay es ser tolerante y respetar la diferencia.

Pues miren ustedes: no. A las personas hay que respetarlas. La dignidad de toda persona es inalienable y, para nosotros – los cristianos – es, además, sagrada porque procede de nuestra condición de hijos de Dios.Por lo tanto, para los cristianos toda persona, independientemente de su raza, de su cultura, de su religión o de su ideología merece ser tratada con respeto. No con tolerancia, sino con amor. Yo tolero al que no soporto y no me queda más remedio que aguantar por la razón que sea. El respeto va mucho más allá del concepto bobalicón de “tolerancia” que se lleva hoy en día.

Ahora bien, el respeto a las personas no implica automáticamente que debamos respetar ni tolerar las ideas, creencias, tradiciones o culturas de todo el mundo. Yo siempre les digo a mis alumnos que toda ideología, religión o cultura es respetable con una sola condición: que esas ideas, creencia o culturas respeten los derechos humanos.Toda ideología política, fe religiosa o costumbre cultural que atente contra la dignidad del ser humano no sólo no debe ser respetada ni tolerada, sino que debe ser combatida sin ningún tipo de componenda. Lo contrario sería cobardía y complicidad con el mal. Porque todo lo que atenta contra la ley de Dios, todo lo que vulnera uno solo de los derechos humanos (que viene a ser lo mismo pero en plan “laicidad positiva”) debe ser combatido bajo cualquier circunstancia.

Yo no respeto la ideología nazi ni el fascismo ni el comunismo porque se trata de ideologías totalitarias que pretenden imponer por la fuerza unas ideas que durante el siglo pasado provocaron la muerte de centenares de millones de seres humanos. Todas esas ideologías asesinas deben ser desenmascaradas y combatidas sin paliativos.

Yo no respeto ninguna cultura que acepte la poligamia, el canibalismo, la tortura o el sacrificio de seres humanos. No respeto las religiones que dividen en castas a la gente y convierten en apestada a buena parte de la población por el simple hecho de haber nacido en una familia determinada, porque creo firmemente que toda persona debe gozar de los mismos derechos y las mismas oportunidades.No respeto las religiones que someten a la mujer a una estatus de inferioridad respecto al hombre, porque el machismo, además de provocarme retortijones y náuseas, es absolutamente injusto e inaceptable. No respeto las religiones que admiten prácticas crueles e inhumanas como la lapidación o la ablación del clítoris, o la pena de muerte o las mutilaciones en la plaza pública. No se puede tolerar que en nombre de Dios se cuelgue de una soga a una persona por ser homosexual o que se aplique la pena de muerte por apostatar o cambiar de religión.

¿Cómo se puede seguir manteniendo ese estúpido relativismo cultural en vista de todo esto? ¿Cómo va a ser igual la cultura occidental que la hindú o la islámica? A los hechos me remito. La cultura europea, que se asienta en Grecia, en Roma y en el cristianismo ha hecho posible la democracia y el desarrollo científico, tecnológico, filosófico y moral más importante del planeta. Eso resulta evidente. Occidente es la patria de Newton y de Einstein, de san Agustín y santo Tomás, de Kant y Hegel, de Teresa de Jesús y de Juan de la Cruz (místicos y españoles).Hablar de Occidente es hablar de libertad y de prosperidad. Libertad y prosperidad que han atraído y siguen atrayendo a millones de seres humanos que huyen de la miseria y del atraso cultural de sus naciones, víctimas de regímenes corruptos y de dictaduras atroces en la mayor parte de los casos.

No hay país islámico en el que haya una auténtica democracia. En Arabia Saudita no se pueden construir iglesias ni rezar con la Biblia ni siquiera en la intimidad de tu propia casa. El secretario de la Comisión Bíblica Católica de Pakistán, el padre Emmanuel, asi, decía recientemente que en Pakistán los cristianos viven “atemorizados y en constante amenaza”.En Argelia, la situación de los cristianos recuerda a la que padecíamos en la peor época de las persecuciones bajo Nerón o Diocleciano. Miles de cristianos han tenido que marchar en los últimos años de los países de mayoría musulmana porque su vida corría serio peligro. Mientras tanto aquí seguimos predicando la tolerancia con quienes persiguen y matan a nuestros semejantes.

En la India – que tanto ha atraído a los europeos por su exotismo, sus gurús, sus santones y sus fakires – se ha desencadenado en estos días una atroz persecución contra los cristianos: el pasado mes de agosto murieron al menos trece personas a causa de esta cacería anticristiana desatada por los fanáticos hindúes, que no soportan que los parias sean tratados con el respeto y la dignidad que se merecen como cualquier otro ser humano. Resultado: iglesias en llamas, monjas violadas y quemadas vivas, sacerdotes apaleados y apedreados hasta la muerte y fieles troceados a machetazos.Sin ir más lejos, el 18 de septiembre, un grupo de extremistas hindúes prendió fuego a la catedral de la diócesis de Jabalpur, en el estado de Madhya Pradesh. Incluso las Misioneras de la Caridad, las hijas de la Madre Teresa de Calcuta, están siendo hostigadas y perseguidas en las últimas semanas por estos fundamentalistas. Por cierto: ¿han visto en la televisión o leído en los periódicos alguna de estas noticias? Casi seguro que no. Pues todo esto está pasando ahora mismo.

Conviene que recordemos, para terminar, las palabras que Benedicto XVI dirigió a la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado 18 de abril de este mismo año: “El reconocimiento de la unidad de la familia humana y la atención a la dignidad innata de cada hombre y mujer adquiere hoy un nuevo énfasis con el principio de la responsabilidad de proteger. […] Todo Estado tiene el deber primario de proteger a la propia población de violaciones graves y continuas de los derechos humanos, como también de las consecuencias de las crisis humanitarias, ya sean provocadas por la naturaleza o por el hombre. Si los Estados no son capaces de garantizar esta protección, la comunidad internacional ha de intervenir con los medios jurídicos previstos por la Carta de las Naciones Unidas y por otros instrumentos internacionales. La acción de la comunidad internacional y de sus instituciones, dando por sentado el respeto de los principios que están en la base del orden internacional, no tiene por qué ser interpretada nunca como una imposición injustificada y una limitación de soberanía. Al contrario, es la indiferencia o la falta de intervención lo que causa un daño real”.

Sobra cualquier glosa. Se puede decir más alto, pero no más claro. Mientras tanto, los occidentales, en lugar de intervenir para evitar que se sigan violando los derechos humanos en el mundo, seguimos mirando hacia otro lado, negociando con terroristas, hablando de multiculturalidad o proponiendo alianzas de civilizaciones con quienes pisotean cada día la dignidad de las personas.

Lo intolerable no debe tolerarse. No lo olvidemos.

FUENTE: Pedro L. Llera en ForumLibertas.com.

Las células madre embrionarias, desbancadas por las adultas

La investigación realizada por científicos de Harvard “es un avance extraordinario”, admite el pro-clonación Juan Carlos Izpisúa.

Un equipo de científicos de la Escuela de Medicina de Harvard (EE. UU.) acaban de presentar en la revista Science una nueva técnica que permite, a partir de células adultas, obtener células madre con las mismas propiedades regenerativas que las embrionarias.

El gran avance logrado por los investigadores de Harvard resuelve uno de los mayores obstáculos que quedaban para poder utilizar células madre con fines terapéuticos.

Dado que las células de los embriones tienen la capacidad de convertirse en cualquier tejido del organismo, pero plantean problemas éticos y técnicos en su posible aplicación terapéutica, los investigadores creen que con esta técnica las células obtenidas pueden llegar a ser una fuente de tejidos para regenerar órganos dañados, sin tener esos problemas.

Las nuevas células madre obtenidas en los laboratorios de la Escuela de Medicina de Harvard podrían convertirse en una fuente de células de páncreas para personas con diabetes o en células del corazón para personas con insuficiencia cardiaca.

 

“Avance extraordinario”

Tras la publicación del estudio en la revista Science el pasado viernes, 26 de septiembre, la noticia ha saltado a los medios de comunicación e incluso ha sido recogida por el Ministerio de Ciencia e Innovación, a través de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), de cuyo patronato es presidenta la ministra Cristina Garmendia.

Cabe recordar que el Gobierno español no se ha distinguido precisamente por apoyar la investigación con células madre, sino más bien todo lo contrario. Dos de los más destacados defensores de la investigación con células madre embrionarias en España son el actual ministro de Sanidad, Bernat Soria, y el director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB), Juan Carlos Izpisúa.

Sin embargo, el constante fracaso de las investigaciones con embriones, que suponen su destrucción, y los avances obtenidos desde hace años en el campo de la investigación con células madre adultas, obtenidas incluso del propio paciente, les han obligado a reconocer los éxitos de estas últimas.

Es un avance extraordinario”, declaró Izpisúa tras conocer el estudio de los científicos de Harvard. “Pero hay que advertir que los experimentos que funcionan en ratones no siempre tienen éxito después en las personas”, añadió a continuación.

Con todo, Izpisúa considera que “estamos mucho más cerca que hace dos años de poder aplicar las células madre para tratar enfermedades”.

 

Giro en la investigación

Los investigadores de Harvard, ante los problemas éticos y técnicos que presentan las células arrancadas a los embriones (pueden provocar rechazo e incluso cáncer) orientaron sus trabajos hacia las células adultas para tratar de convertirlas en células equivalentes embrionarias.

El primer avance llegó hace un año cuando, manipulando células de piel humana, se obtuvieron células con propiedades equivalentes a las de los embriones. Pero tenían un gran inconveniente: era preciso insertarles cuatro genes para que adquirieran propiedades embrionarias. Para ello, se empleaban virus que introducían sus genes en el ADN de la célula, y estos genes quedaban para siempre en las células, lo que originaba cánceres.

El gran avance que han conseguido ahora se ha basado en cambiar el tipo de virus con el que se introducen los genes en las células (si antes se empleaban retrovirus y lentivirus, ahora se han empleado adenovirus.).

En experimentos con ratones, han conseguido que los cuatro genes clave estén activos durante el tiempo necesario para que las células vuelvan a un estado embrionario, pero que después desaparezcan ya que no se integran en el ADN de las células.

 

Últimos logros

Por otra parte, recientes noticias constatan el éxito obtenido en algunas investigaciones con células madre adultas. Veamos algunas de ellas:

El primer banco de sangre de cordón umbilical privado de Europa, el Vita 34, recibió hace un par de semanas autorización para utilizar estas células en el marco de un estudio clínico con niños diagnosticados con diabetes tipo 1.

Un mes antes, la noticia era un grupo de científicos italianos del Hospital San Martino, en Génova, por sus trabajos con células también de cordón umbilical para tratar a pacientes con leucemia. Creen que se podrá lograr más éxito inyectando estas células en el interior de los huesos a los pacientes que con el método tradicional a través de las venas.

Por esas fechas, la médico adjunto y coordinadora de Hematología del Hospital de La Plana de Vila-real, Silvia Bernat, confirmaba la eficacia de las células madre de cordón umbilical en el tratamiento contra el cáncer, concretamente en su aplicación en leucemias y linfomas.

El turno de estas células madre en el tratamiento de la enfermedad llega cuando la quimioterapia o radioterapia han acabado tanto con “las células malas como con las buenas del paciente”, explicaba entonces la doctora.

También en la segunda quincena de agosto, un equipo de científicos del Instituto Nacional de Ciencia Industrial Avanzada de Japón aseguraban haber conseguido crear, a partir de un diente arrancado, células madre similares a las embrionarias.

 

FUENTE: Josu de la Varga en ForumLibertas.com.

La Iglesia, en primera línea en la lucha contra el SIDA

La Iglesia católica es líder mundial en la lucha contra el sida, aunque la opinión pública desconoce la labor que está realizando, según el consejero de Cáritas Internacional para esta materia.

Monseñor Robert Vitillo, quien participa en la Conferencia Mundial del Sida, que se ha celebrado en México del 3 al 8 de agosto, considera al mismo tiempo que la abstinencia y la fidelidad, no reciben la atención que merecerían entre los expertos e investigadores.

Unos 25.000 científicos, médicos, políticos, responsables, asociaciones, actores sobre el terreno participan en esta conferencia.

El cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, ha informado que el 25% de los enfermos de sida del mundo son atendidos en instituciones católicas.

En declaraciones a Zenit, monseñor Vitillo considera sin embargo que no se conoce la extraordinaria acción de la Iglesia contra el sida en todo el mundo y que él sintetiza en tres puntos.

En primer lugar, la misión de la Iglesia es “enseñar a la gente tanto los hechos relativos a esta pandemia, como los valores permanentes que deberían fundamentar nuestra respuesta”.

“Esto incluye tanto la prevención de la ulterior difusión del virus VIH –observando la abstinencia sexual fuera del matrimonio, así como la fidelidad en el matrimonio– como el amor a los enfermos, la solidaridad, la superación de la discriminación y el rechazo”.

La segunda misión de la Iglesia, en este contexto, es “servir a las personas”, aclara.

“Además de Caritas otras muchas organizaciones católicas que están trabajando para ayudar a las personas afectadas por el VIH”.

“En este sentido, las organizaciones de Cáritas a nivel regional, nacional, diocesano y parroquial han desempeñado, y siguen desempeñando, un papel importante, organizando la asistencia sanitaria, servicios sociales, apoyo emocional, actividades que generan ingresos, atención a los huérfanos, programas de apoyo y autoayuda con y para personas que conviven con el virus”, informa el consejero. 

“Además de Cáritas, hay otras muchas organizaciones católicas trabajando para ayudar a los afectados por el virus VIH”.

No es un castigo de Dios

En tercer lugar, añade, la Iglesia ofrece “atención pastoral a las personas que conviven con el virus”.

“Muchas personas que conocen de primera mano el impacto del virus tratan de profundizar su relación con Dios, especialmente cuando tienen que afrontar el desafío que les plantea el virus a ellos o a sus seres queridos”, aclara.

“Ellos también tratan de comprender que este virus no es un ‘castigo de Dios’. Obispos y conferencias episcopales, al igual que el Papa Juan Pablo II, han afrontado este argumento con mucha claridad, explicando que, según la doctrina católica, Dios no ‘castiga’ a la gente enviándoles enfermedades”.

FUENTE: Karna Swanson para ZENIT.