Publicado el Domingo, 21 Junio, 2009 por Alex Farnese
El nuevo ídolo o más de lo mismo
Los enemigos de la religión han advertido que en el ser humano existe una vocación constitutiva hacia la trascendencia, han advertido que la fe forma parte indisoluble de la naturaleza humana y que, por lo tanto, cualquier intento de extirparla de la naturaleza humana es empresa inviable. De modo que han variado su modus operandi, confirmando aquel aserto de Belloc que nos advertía sobre las nuevas herejías, que no se dedican a negar tal o cual dogma, sino a falsificarlos todos. Ya no se trata de negar la religión, sino de crear sucedáneos que ocupen el sitio de la religión, adulterando sus dogmas y usurpando sus ritos. No es, desde luego, una estrategia nueva: idolatrías que se proponen o imponen como remedos de la religión las ha habido a porrillo, desde el Leviatán hobbesiano hasta aquel ridículo culto a Clotilde de Vaux que se inventó el pobrecito Comte. Por supuesto, el fin de todos estas idolatrías acaba siendo siempre es el mismo, pues allá donde se sustituye a Dios por un idolillo acaban creciéndole al idolillo cuernos y rabo; y como la querencia sobrenatural del ser humano es irrefrenable, allá donde lo divino es escamoteado acaba colándose de rondón y después paseándose como Pedro por su casa lo demoníaco. Así ha sido siempre y así seguirá siendo, hasta el Fin de los Tiempos.
En esta fase de la Historia el idolillo con el que se pretende falsificar la religión es la Democracia, que ha dejado de ser una forma de gobierno (muy plausible, cuando no degenera en demagogia) para convertirse en una especie de Sustancia Inefable que los politiquillos y sus corifeos nombran con obstinación de maniáticos en sus discursos o pedriscos de consignas, venga o no venga a cuento. Ahora estamos en un momento en que la gente empieza a creer que sin Nuestra Señora la Democracia nada existiría, ni siquiera la vida sobre el planeta; y que si los hombres tenemos derecho a existir es porque Nuestra Señora la Democracia nos lo reconoce (aunque cada vez imponga condiciones más estrictas). En este sentido debe interpretarse esa ceremonia o aquelarre que organizaron en el Ayuntamiento de Madrid, a imitación de un bautizo, en el que se pretendió representar la “acogida a la ciudadanía” de un niño. Puesto que la inscripción en el Registro Civil identifica al recién nacido, le reconoce una filiación y le brinda una nacionalidad, ¿a qué se referían los oficiantes de la ceremonia o aquelarre cuando hablaban de “acogida a la ciudadanía”?
Eliminar lo trascendente
Se referían a una falsificación religiosa, oficiada ante el idolillo de la Democracia. La inscripción en un registro es un mero acto administrativo que no pretende falsificar un sacramento; pero la mera inscripción en un registro no colma los anhelos más profundos de los hombres, que son siempre de naturaleza religiosa (y no olvidemos que la fe religiosa tiene una vocación vertical, ascendente, pero también una vocación horizontal, comunitaria). Para colmar fraudulentamente esos anhelos no satisfechos, se inventan pacotillas seudorreligiosas de la más variada laya: empezaron rellenando la frialdad de las bodas civiles con lecturas grotescas de El Cantar de los cantares y homilías municipales y espesas que hubiesen ruborizado a fray Gerundio de Campazas, siguen con esta parodia de los bautizos laicos y terminarán instituyendo primeras comuniones laicas, confirmaciones laicas, hasta extremaunciones laicas donde los moribundos reciban, a modo de viático eutanásico, una sobredosis de morfina. La entronización de los sacramentos laicos planteará, sin embargo, pavorosos conflictos de competencias entre Estado, Autonomías y Ayuntamientos, que juntos forman la mal avenida Trinidad Democrática. En evitación de tales conflictos, debería constituirse con urgencia un Alto Comisionado de Sacramentos Laicos.
Publicado el Miércoles, 17 Junio, 2009 por Alex Farnese
El próximo 21 de junio, domingo, España va a renovar su consagración al Sagrado Corazón de Jesús, festividad que se celebra, este año, el viernes, 19. El acto tendrá lugar, con una celebración eucarística, en el Cerro de los Ángeles de Madrid; el mismo lugar en que, 90 años atrás, S. M. Alfonso XIII pronunciase la consagración de España en presencia de la jerarquía de la Iglesia.
Que el Corazón de Jesús reine en España y en nuestros corazones por siempre.
Publicado el Miércoles, 10 Junio, 2009 por Alex Farnese
Una iniciativa de la arquidiócesis de Madrid por encargo de la RIIAL. La última reunión continental de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), celebrada la semana pasada en Bogotá, se ha convertido en el escenario para la presentación de Amad (http://amad.archimadrid.es), un buscador mundial católico de páginas web. Se trata de una iniciativa realizada por el arzobispado de Madrid, por encargo de la RIIAL, institución promovida por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, junto con el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), dentro del proyecto global Recursos de Internet Católicos (RIC). “Este buscador es único en el mundo porque, a diferencia de todos los demás existentes, solo actúa sobre los contenidos relacionados con la Iglesia católica”, explica en un comunicado enviado a ZENIT don Juan Pedro Ortuño, delegado de Pastoral de Medios de Comunicación Social del Arzobispado de Madrid. “Las características principales consisten en la implementación rápida, la simplicidad en el diseño y la escalabilidad futura. Contará con un primer servidor operativo en España, pero en los próximos seis meses contará con otros servidores en los cinco continentes”, aclara el sacerdote. El motor se basa en los algoritmos de búsqueda, análisis indexación y clasificación ofrecidos por la empresa Auditmedia. Para comprender la utilidad del buscador, sus creadores invitan a introducir un término eclesial o teológico en un buscador convencional y en Amad. Si en Google, Yahoo, etc., se introduce la palabra “Virgen”, entre las primeras respuestas aparecerán todo tipo de fuentes sobre el término, así como realidades que llevan este nombre, por ejemplo, hoteles, hospitales o una canción. En Amad, todos los resultados son ofrecidos por páginas web de diferentes arquidiócesis del mundo.
Publicado el Viernes, 29 Mayo, 2009 por Alex Farnese
Es un dato público y notorio: únicamente el 4% de los declarantes del IRPF reconocen que ingresan 60.000 o más euros al año. Sólo 700 mil españoles dicen ganar una cifra de este orden. Es algo insostenible porque es evidente que hay muchas más personas que se sitúan en este nivel de renta. Solamente el 0,03%, es decir, 4.500 españoles, reconoce ganar más de 600.000 euros al año. Es otra cifra todavía más ridícula. Sólo hace falta contabilizar los miembros de los consejos de administración de las empresas que cotizan en bolsa, más los que participan en grandes empresas familiares no cotizadas, como para constatarlo. Esto no funciona, como lo demuestra la siguiente gran paradoja: el esfuerzo fiscal de aquellos que sólo declaran rentas por el trabajo es de 19.777 euros, mientras que los empresarios y profesionales solamente representan 9.856 euros. Es decir, la mitad. Bajo este esquema ser odontólogo o pequeño empresario, o mediano, o grande, es ruinoso, porque quienes viven solo de su salario, naturalmente altos ejecutivos incluidos, les doblan. Algo parecido sucede con quienes tributan en régimen de transferencia fiscal o sociedades de intereses: únicamente declaran 10.404 euros de promedio. La evidencia es clara, el actual IRPF es sólo un impuesto sobre el trabajo. Solamente aquellos que están retratados por sus ingresos laborales tienen declaraciones realmente transparentes. Para el resto, un gran número de personas y una buena parte de ellas con ingresos muy considerables, el que declaren bien o mal depende de su voluntad. En realidad no estamos hablando de fraude fiscal, pensamos que en una gran proporción no hay tal, lo que sí se hace es utilizar los instrumentos legales que existen para poder articular un sistema que permita evadir parte de la presión tributaria. De hecho, estamos donde estábamos cuando en lugar de un Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas existía un Impuesto sobre los Rendimientos del Trabajo Personal. Naturalmente esto no se arregla a base de la sencilla expresión: “que paguen quienes más ingresan”, porque el problema es que no pagan porque el conjunto del sistema fiscal lo hace posible. La solución que proponen los sindicatos de incrementar una subida del IRPF para las rentas altas es en este sentido un tanto infantil. Porque esto en el actual marco legal, sin modificar nada más, lo único que conseguiría es desviar más dinero hacia los mecanismos que permiten la evasión legal. Lo que España necesita es una reforma fiscal a fondo que busque que realmente las personas coticen en función de su renta real, y no sólo aquellos que fácilmente pueden ser detectados por Hacienda porque lo que ganan está nítidamente expresado en su hoja de retribución. Esta reforma debería perseguir, por consiguiente, una mayor justicia social, es decir que se cumpliera lo que está establecido con carácter general, sin necesidad para ello de elevar más los tipos máximos, sino de conseguir que todos los que se encuentran en las rentas superiores tributen como tales. Se deberían perseguir más objetivos, claro está, como la transparencia, simplicidad y claridad, favorecer el ahorro, la inversión productiva a largo plazo, apoyar a las familias con hijos, y estimular especialmente la venida del tercero (que obvio es, pero hay que recordarlo, requiere que antes vengan dos más). Seguramente también sería el marco para modificar el IVA, para incrementarlo en un par de puntos (el nuestro es uno de los más bajos de Europa) y así poder reducir ese impuesto sobre el puesto de trabajo que es la cotización a la Seguridad Social, a fin de estimular nueva ocupación.
Publicado el Jueves, 28 Mayo, 2009 por Alex Farnese
Emotivo mensaje que rinde un merecidísimo homenaje a tantas madres que llevan con gran entereza y ejemplaridad el duro trabajo en el hogar para sacar adelante una familia, y que no renuncian a trabajar fuera de casa con igual dignidad y entrega. Ese es el gran valor de las mujeres de hoy, que algunas de ellas -lastradas por un feminismo caduco y militante- les pretenden negar, creyendo que son más mujeres cuanto más se parezcan a los hombres. Absurdo discurso feminista del que nos está costando librarnos.
Publicado el Jueves, 28 Mayo, 2009 por Alex Farnese
Genial este vídeo norteamericano sobre lo que es, hoy en día, la Iglesia Católica. Sin complejos y con rotundidad, lejos del poscristianismo que atenaza y sojuzga a la vieja Europa. Al final, siempre terminamos copiando a los americanos. Espero que, por fin, llegue aquí de nuevo esta “moda” que nosotros les llevamos en un lejano 1492. God bless them.
Publicado el Martes, 26 Mayo, 2009 por Alex Farnese
Extraordinario, como siempre, Enrique Monasterio desde su Pensar por Libre. Ahí se lo dejo.
Catalina está un poco embarazada, casi nada en realidad. Su embarazo es tan pequeñito que casi no es embarazo. En un embarazo a lápiz, en papel borrador, que se va como ha venido. Además tampoco lo sabe seguro, porque la cosa fue ayer mismo.
Catalina tiene 15 años y va a la farmacia con frecuencia. Antes compraba regaliz y clerasil para los granos. Hoy comprará un antiácido, que no necesita receta, porque la lógica ansiedad del evento le ha generado un poquito de hiperclorhidria, y pedirá también un antibiótico para el flemón. El flemón es casi tan pequeño como su embarazo, pero para ése sí que lleva una receta que le dio el dentista.
Luego pedirá la píldora “porsiacaso” —así la llama su amiga Loli—, que vale 20 euros (Loli no, la píldora). Loli vale mucho más, porque su padre tiene pasta por un tubo y ha comprado varias píldoras (su padre no, Loli) para no tener que ir a la farmacia después de estar con Manolo. Catalina supone que “porsiacaso” no es el nombre auténtico del medicamento, pero Nieves, que es una farmacéutica superguay, se lo aclarará.
Catalina está nerviosa pero contenta. Gracias a la nueva píldora será más libre cuando esté con su primo Borja. Además le han explicado en el cole que mientras el embrión no anide te lo puedes quitar, porque es como si no existiera. Y la anidación sólo ocurre unos días más tarde.
Cuando la profe lo dijo en clase, Richi, que es un bocazas medio tonto, contestó: “Eso es como decir que hasta que el niño no esté en la cuna no es niño y te lo puedes cepillar”. Catalina se mosqueó y dijo que “no es lo mismo Richi, qué bruto eres”; pero todos se rieron porque ya sabían lo de ella y Borja.
Catalina llega a la farmacia, pero como hay una vieja (lo menos tiene 40 años) comprando, pide primero el almax para la acidez y el augmentine que le ha recetado el dentista. La farmacéutica se lo trae todo y le pregunta: “¿quieres algo más, guapa?”.
Como la vieja no se acaba de ir, Catalina aprovecha para pesarse y comprobar que los tres helados que se tomó con los coleguis le han engordado casi medio kilo. Se va la vieja, y entonces dice: “ah, se me olvidaba. También quiero…, la píldora esa… pa después, ¿mentiendes…?
Nieves la mira de arriba a abajo y le pregunta si es para después de comer o para después de ponerse ciega de cocacola con güisqui. Catalina se mosquea y le dice que ya sabe ella de qué está hablando y que tiene derecho a la píldora comosellame. Entonces Nieves le responde que en su farmacia no se despachan abortivos aunque venga la ministra con una pistola; que a lo hecho pecho, y que se lo piensa decir a su padre (al de Nieves no, al de Catalina) para que se entere de lo que hace la niña.
Catalina se marcha con un mosqueo considerable y va en busca de otra farmacia alejada de su casa donde no la conozcan. Al fin la encuentra y le dan la famosa píldora. ¿Sólo una?, pregunta la niña. El boticario se le ríe a la cara y le dice que para qué quiere más. “¿Es que te dedicas a eso? ¿Eres una profesional?”
Catalina se ha tomado la píldora con un vaso de Coca-cola light. Ella habría preferido una copa de Baylis, que es dulce como un caramelo y, con un poco de hielo, te pones la mar de contenta, pero es que el alcohol no se lo venden ni con receta.
Por la noche piensa que ya puede estar tranquila; que la cosa no ha tenido importancia, porque además lo más probable es que no estuviera embarazada. Y si lo estaba era un embarazo muy pequeñito, y el embrión no había tenido tiempo de anidar. O sea que Nieves es una exagerada, pero no le dirá nada a papá. Y si se lo dice, que se lo diga. Porque ella tiene sus derechos, que se lo ha oído a una ministra muy mona que hay ahora.
Catalina se mete en la cama. Siempre ha rezado tres avemarías, pero hoy le da cosa y no reza nada.
Apaga la luz y se pone a llorar como cuando era muy pequeña y no podía dormir sola.
Publicado el Domingo, 24 Mayo, 2009 por Alex Farnese
Extraordinario artículo este que me llega, y que publicó el Diario de Sevilla hace un par de meses. Su autora es la periodista Mariló Montero, esposa del -también- conocido locutor de radio, Carlos Herrera, que en esta ocasión opina como madre de una adolescente.
Me gustaría saber la identidad de los nueve expertos en los que la ministra Bibiana Aído se escuda para defender que una niña de dieciséis años puede abortar sin consultar con sus padres. Me gustaría saber de qué son expertos y si son padres y madres. Me gustaría saber en qué se fundamentan para decir que dejar tan dramática decisión en manos de una adolescente aterrada es lo mejor para ella. Me gustaría saber si se han parado a pensar que esa criatura, tras mantener una relación sexual precipitada, va a empezar a sufrir lo que la literatura científica ya ha diagnosticado ante un aborto.
El síndrome de aborto reúne quince síntomas psicológicos que van desde la angustia al sentimiento de culpabilidad, la ansiedad, los terrores nocturnos, la depresión, los trastornos de alimentación o de la vida sexual. Síntomas que pueden llegar a aparecer, dicen los psicólogos de la Asociación de Víctimas del Aborto, incluso años después de haber abortado.
Me gustaría saber con qué valor lanza la joven ministra Aído, con una sonrisa, como quien anuncia un anticonceptivo novedoso, que una niña de dieciséis años está tan capacitada para abortar como para casarse.
Una niña de dieciséis años no está capacitada para abortar ni para casarse, por mucho que se esté normalizando lo que son parches en la vida.
Una cosa es que lo haga y otra bien distinta la sacudida que la vida le da a una adolescente casada, quien sale adelante gracias a los apoyos de la familia. Me gustaría saber quién le va a informar a una adolescente de dieciséis años de que si se queda preñada puede abortar sin decírselo a los padres y también en quién se va a apoyar ante semejante circunstancia.
¿En la mamá-administración, o en su mejor amiga, con la que intercambia los vaqueros e inventa en su habitación coreografías de Beyoncé? Me gustaría saber si esos expertos conocen lo que es ser padres y las complicaciones a las que nos enfrentamos para conquistar la confianza de nuestros hijos en la difícil adolescencia.
Me gustaría saber el protocolo de actuación que se llevará a cabo cuando una niña de dieciséis años acuda al centro para abortar y cómo será tratada. Me gustaría saber qué pretenden con esta propuesta de ley, que autoriza a que se rompa la confianza entre hijos y padres. Y me gustaría saber qué se pretende de los padres el día que nuestra hija decidiera abortar en soledad. ¿La recibimos con un aplauso? ¿Le damos sopa caliente? ¿Le preguntamos si llegó a ponerle nombre? ¿O quién habría sido el padre? ¿Debemos obviar el tema, o celebrarlo con una barbacoa? ¿Trae esas instrucciones la nueva reforma de la ley del aborto? Una cuestión más: ¿meterán en la cárcel a una madre que le discuta esa decisión a su hija adolescente? O es la ley del “no se lo digas a mamá porque no la necesitas”. Señorita Aído, me gustaría saber si mi hija ha abortado sola. Porque soy su madre.
Un testimonio más sobre la aberrante y esquizoide pretensión de que una niña de 16 años pueda abortar sin consentimiento paterno, pero no pueda ir a buscarle una cajetilla de tabaco al bar de la esquina. Así nos va…
Publicado el Miércoles, 1 Abril, 2009 por Alex Farnese
Cerca de 92.000 católicos regresan a la práctica religiosa en la diócesis de Phoenix gracias a unos anuncios televisivos. Se apostó por la profesionalidad, y los resultados han desbordado todas las previsiones.
Novedosa, rompedora, alejada de viejos estereotipos y tremedamente eficaz. Así es «Catholics come home» («Católicos, volved a casa»), la campaña publicitaria que se puso en marcha en la diócesis norteamericana de Phoenix hace un año y de la que se acaban de publicar las conclusiones. En estos doce meses, más de 25 parroquias se han visto en la necesidad de poner en marcha programas de «acogida» para católicos no practicantes que deseaban volver a la plena comunión. Además, en nueve de estas iglesias se incrementó en un 22 por ciento la asistencia a las misas de los domingos, mientras que la media de toda la diócesis fue de un 12 por ciento.
La campaña
En la página web www.catholicscomehome.org se encuentran col-gados los tres anuncios publicitarios que ya han sido visitados por medio millón de personas de más de 80 países de todo el mundo. Uno de ellos, que se ha emitido en cadenas locales de televisión y en las parroquias de la diócesis, muestra a varias personas contemplando en una pantalla de cine hechos pasados de su vida que les mueven a la gratitud o al arrepentimiento. «Jesús puede curar tus recuerdos y perdonar tu pasado si aceptas su misericordia. Puedes, realmente, ser liberado de la adicción al pecado y encontrar, finalmente, la paz», reza la voz en off del narrador. «Confía en el Señor y encuentra esperanza, perdón y una vida más abundante y para siempre. Visita www.catholicscomehome.org», concluye el anuncio. Otro de ellos recoge los testimonios de numerosas personas que han regresado a la fe después de varios años. «He vuelto a la Iglesia católica, que es a la que pertenezco», afirma orgullosa una de ellas. El tercer anuncio se hace eco de toda la labor caritativa y espiritual que desarrolla la Iglesia: «Durante siglos hemos estado rezando por ti y por el mundo, a cada hora del día, durante la celebración de la eucaristía», afirma el narrador.
Los frutos
La agencia americana CNS recoge el testimonio de Ryan Hanning, coordinador de la evangelización de adultos de la diócesis de Phoenix: «Es emocionante ver los frutos que continúan creciendo por esta campaña». Y es que, según Hanning, se calcula que alrededor de 92.000 católicos inactivos han regresado a la práctica religiosa en apenas un año gracias, en gran medida, a la campaña publicitaria. El propio obispo de la diócesis, monseñor Thomas J. Olmsted, presta su imagen para invitar a los más reticentes: «Para todos aquellos que han abandonado la práctica de su fe, quiero hacerles llegar el mensaje de que estamos deseando que regresen a casa».
Por todo el país
Ante el éxito de la campaña, una docena de obispos de los Estados Unidos han manifestado su interés por lanzarla en sus diócesis. Después del verano, y a lo largo del año 2010, está previsto que los anuncios sean emitidos en canales de televisión de cobertura nacional. «Dondequiera que hayan pasado estos últimos años, todos esos católicos alejados pueden regresar a casa», señala Hanning. Y es que, como reconoce el promotor, «nunca pensé que recibiría miles de correos electrónicos de gente diciéndome: “Estoy orgulloso de ser católico”».
Por un millón de dólares
Numerosos donantes y fundaciones católicas han puesto el millón de dólares necesario para lanzar la campaña. Pero, para Tom Peterson, uno de los promotores de la idea, es dinero bien invertido. «Esta campaña tiene la capacidad de recristianizar a nuestra sociedad», asegura.
Publicado el Lunes, 30 Marzo, 2009 por Alex Farnese
Los padres de la joven Marta del Castillo, al igual que los de la pequeña Mari Luz asesinada en enero de 2008 por un pederasta reincidente no convicto, se han convertido en abanderados de una campaña encaminada a lograr el endurecimiento de las penas que se aplican en España a determinados delincuentes.
Nada más natural que un padre clame justicia ante la muerte de una hija. A lo largo de estos meses los hemos visto recoger firmas, encabezar manifestaciones y mantener encuentros con el Gobierno y el principal partido de la oposición. Sus causas, motivadas en un primer momento por el desasosiego ante la desaparición de las víctimas, han derivado en auténticos fenómenos sociales, mediáticos y políticos catalizadores de cambios legislativos.
Juan José Cortés, padre de Mari Luz, solicitó el endurecimiento de las penas para los pederastas reincidentes y logró que el Gobierno reformara el Código Penal. Antonio del Castillo reivindicó ayer al presidente del Ejecutivo que se incluya el término cadena perpetua en el Código Penal para asesinatos, violencia sexual y pederastia, y que se acometa, para ello, una reforma de la Constitución a través de un referéndum. La solicitud no ha sido aceptada, pero Zapatero se ha comprometido a informarle de todas las medidas que contempla la reforma del Código Penal.
Miembros del Gobierno, y en particular la vicepresidenta Mª Teresa Fernández de la Vega, no tuvieron reparo en reconocer, hace unos meses, que la modificación que convierte nuestro código en el más duro de la democracia tiene relación directa con “acontecimientos que conmocionaron la opinión pública”.
Incluso, algunas de las medidas ‘estrella’, como el endurecimiento de penas y la libertad vigilada posterior a la cárcel para terroristas, agresores sexuales y pederastas, se presentaron al público después de que el padre de Mari Luz fuera recibido en La Moncloa por el presidente Zapatero.
Es una muestra de populismo punitivo: este fenómeno cada vez más frecuente alimenta el convencimiento de que las patologías sociales pueden ser resueltas mediante la aplicación del sistema penal. Las reformas y contra-reformas penales llevadas a cabo en España durante la última década representan el paradigma local de este tipo de estrategias de gobierno.
Víctimas y legisladores
El asesinato de Marta del Castillo contiene los elementos idóneos para un debate: la edad de la menor y su pertenencia a una familia media con la que se puede identificar buena parte de la sociedad; el morbo del crimen, la implicación de menores que han dado muestras de tener sangre fría hasta la implicación simulada en tareas de rescate; el desestructurado entorno familiar del asesino confeso y el efecto que éste haya podido producir en su personalidad; la posible definición (y utilización política) del caso como violencia doméstica; el papel de las redes sociales en la relación entre víctima y agresor y en la difusión del caso a terceros, incluidas las televisiones; el desconocimiento de los padres sobre la vida social de los hijos. Realmente, como luce en las chapas, “Todos somos Marta”.
Es razonable que delitos tan execrables como los mencionados pongan de relieve las deficiencias del sistema y lleven a reclamar mejoras. Pero cabe preguntarse si es igualmente razonable que el Código Penal cambie a golpe de sucesos y, si toda la culpa es achacable a las limitaciones de la justicia, y no a otros factores.
Los expertos alertan sobre los riesgos de este tipo de medidas. Según el profesor de Derecho Penitenciario de la Universidad Pontificia Comillas, Julián Ríos, “se mezclan las ansias de calmar a una opinión pública desinformada y una percepción tendenciosa del Derecho Penal por parte de los ciudadanos, que gracias a los programas de telebasura creen que todo se arregla con más cárcel. Los políticos son inteligentes y adoptan medidas urgentes para dar lo que la gente les pide”.
El profesor de Derecho Penal de la Universidad de Málaga y miembro del Grupo de Estudios de Política Criminal Octavio García Pérez considera que “las reformas penales no se pueden dejar a las víctimas porque están tan inhabilitadas como los criminales”. “Las leyes no se pueden hacer con un cadáver sobre la mesa porque se pierde la objetividad para seguir la lógica del linchamiento. A las víctimas, lo que hay que ofrecerles es una buena indemnización, ayuda psicológica, servicios sociales…, pero nunca dejar en sus manos la política criminal”.
Carencias educativas
De alguna manera, el asesinato de Marta del Castillo y todas las circunstancias que lo rodean, es un fruto amargo de la deriva de nuestra sociedad. Es el Frankenstein que hemos creado entre todos, dando a los adolescentes una autonomía como si fueran adultos y sin educarles para que sean capaces de asumirla.
La solución del parche no es eficaz ni en el ámbito sexual, ni en el educativo, ni en el judicial. Como dice el juez de menores Emilio Calatayud, si un joven es capaz de cometer tal delito, es porque “ha fallado todo: su educación, la escuela y su familia”.
Y esto reclama un análisis serio, sosegado, al margen de populismos aprovechados políticamente. Y medidas sociales y educativas que permitan recuperar la autoridad de padres y profesores, formar en la afectividad a los jóvenes, enseñarles a ocupar su tiempo libre, a respetar al otro sexo, a asumir las consecuencias de su libertad.
¿Cómo lograr esto en un sistema que permite las relaciones sexuales a partir de los trece años, que insiste en el uso del preservativo como talismán contra los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual y baja la edad para abortar sin consentimiento paterno a los 16 años?; ¿un sistema que permite pasar de curso sistemáticamente con asignaturas pendientes hasta el bachillerato?, ¿un sistema donde hay un divorcio cada cuatro minutos y donde aumentan peligrosamente las denuncias por maltrato?
Asumámoslo. Las carencias educativas tienen costes sociales. Más que castigar con mayores penas el mal uso de la libertad que hemos generado, deberíamos ir pensando que es más útil -más trabajoso también–, formar en la libertad responsable. Quizá consigamos, de paso, ser todos más felices.